Tebas (Θήβη y Θῆβαι):

1) Ciudad de Beocia. Tiene siete puertas y la fundaron y fortificaron Anfión y Zeto, [XI, 262 á 265]; descubierto el incesto de Epicasta con su hijo Edipo, éste siguió reinando en Tebas por los funestos designios de las deidades, [XI, 274 á 276]; en Tebas murió Anfiarao á causa de los regalos que su mujer recibiera, [XV, 244 á 247].

2) Ciudad de Egipto. Era muy rica y en ella moraban Pólibo y su mujer Alcandra, que dieron á Menelao y á Helena hermosos presentes, [IV, 125 á 132].

Tectónida (Τεκτονίδης): Hijo de Tectón. Nombre patronímico de Políneo, [VIII, 114].

Telamón (Τελαμών): Rey de Salamina, hijo de Éaco, hermano de Peleo y padre de Ayax y de Teucro, [XI, 553].

Teléfida (Τηλεφίδης): Hijo de Télefo. Nombre patronímico de Eurípilo, [XI, 519 y 520].

Telémaco (Τηλέμαχος): Hijo de Ulises y de Penélope. Hállase entre los pretendientes cuando ve en el umbral á Minerva, transfigurada en Mentes, rey de los tafios: hácele entrar, lo sienta á la mesa, le pregunta quién es, se lamenta de los pretendientes y escucha los consejos que le da de que reúna el ágora, para echar á aquéllos, y haga un viaje á Pilos y á Esparta en busca de noticias de su padre, [I, 113 á 313]; la diosa infunde á Telémaco valor y audacia, y Telémaco, que sospecha que ha hablado con una deidad, se queda atónito y se junta con los pretendientes, [I, 320 á 324]; Telémaco, al oir que Penélope reprende á Femio porque canta la vuelta de los aqueos, dice que no es culpable el aedo, recomienda á su madre que torne á su habitación y dice que de hablar se cuidarán los hombres y principalmente él, [I, 345 á 359]; Telémaco impone silencio á los pretendientes y les anuncia que en el ágora les dirá que no vuelvan al palacio de Ulises, [I, 368 á 380]; los pretendientes se admiran de la audacia de Telémaco, y Antínoo desea que no llegue á ser nunca rey de Ítaca, [I, 381 á 387]; contesta Telémaco que le gustaría serlo, pero que reine cualquiera de los aquivos y él será señor de su casa, [I, 388 á 398]; Eurímaco dice á Telémaco que nadie le disputará los bienes y le pregunta por el huésped, y Telémaco le responde que es Mentes, rey de los tafios, sin declararle que ha reconocido á Minerva, [I, 399 á 420]; Telémaco sube á su cuarto, acompañado de Euriclea, se acuesta y pasa la noche pensando en el viaje que Minerva le aconsejara, [I, 425 á 444]; al descubrirse la aurora, Telémaco se levanta, se va al ágora y Minerva le adorna con gracia divinal, [II, 1 á 14]; en el ágora, huélgase Telémaco de las palabras de buen presagio que pronuncia Egiptio, quéjase de los pretendientes, pídeles que no sigan yendo al palacio, arroja el cetro en tierra y nadie se atreve á contestarle, salvo Antínoo, [II, 35 á 84]; respondiendo á Antínoo, dice Telémaco que nunca echará del palacio á su madre, amenaza á los pretendientes con invocar á los dioses y así que concluye de hablar, Júpiter envíale dos águilas como presagio, [II, 129 á 147]; dice Eurímaco á Haliterses que debía haber muerto como Ulises, porque así no incitaría á Telémaco, [II, 183 á 185]; aconseja Eurímaco á Telémaco que ordene á su madre que torne á la casa paterna á fin de que le dispongan el casamiento, [II, 174 á 197], pues, de lo contrario, no desistirían de la pretensión porque no temen á nadie, ni siquiera á Telémaco, [II, 198 á 200]; responde Telémaco que no quiere suplicarles más y pide que le proporcionen una nave y veinte compañeros para ir á Pilos y á Esparta, [II, 208 á 223]; Telémaco se va á la playa, invoca al numen que el día antes se le había presentado en el palacio y se le aparece Minerva, en figura de Méntor, la cual le aconseja que torne á su casa y prepare las provisiones mientras ella elige la nave y reúne los marineros, [II, 260 á 295]; Telémaco vuelve al palacio, es zaherido por los pretendientes, baja á la habitación donde se guardan el vino y la harina, y encarga á Euriclea que llene doce ánforas de aquél y aparte veinte medidas de ésta, y no diga nada á Penélope, [II, 296 á 381]; Minerva toma la figura de Telémaco y, recorriendo la población, recluta los tripulantes y pide una nave á Noemón, [II, 382 á 387]; Méntor (Minerva) llama á Telémaco, se van á la nave, vuelven con los compañeros al palacio, cargan las provisiones, se dan á la vela y hacen libaciones á Minerva, [II, 399 á 434]; al llegar á Pilos, desembarca Telémaco, precedido por Minerva, ésta le encarga que no sea vergonzoso, y ambos se van á encontrar á los pilios que ofrecen un sacrificio á Neptuno en la ribera del mar, [III, 12 á 33]; huélgase Minerva de que Pisístrato le dé á ella antes que á Telémaco la copa para hacer libaciones, [III, 51 á 53]; ruega Minerva á Neptuno que Telémaco no se vaya sin realizar el objeto de su viaje y en seguida da la copa á Telémaco, [III, 60 á 63]; dice Telémaco á Néstor que ha llegado á Pilos en busca de noticias de su padre, [III, 75 á 85]; celebra Telémaco la venganza de Orestes y quisiera tener bríos para castigar á los pretendientes, [III, 201 á 210]; Telémaco no cree que se efectúe lo que dice Néstor acerca de los pretendientes, aunque lo quisieran los dioses; es reprendido por Minerva, insiste en la imposibilidad de la vuelta de Ulises, y pregunta á Néstor cómo murió Agamenón, [III, 225 á 252]; Minerva y Telémaco quieren irse á dormir á la nave, pero Néstor se opone, y Minerva hace que Telémaco se quede en el palacio y pide á Néstor que lo envíe á Esparta con un hijo suyo, [III, 342 á 364]; Néstor le dice á Telémaco que sin duda no ha de ser cobarde cuando ya le asiste Minerva, [III, 373 á 379]; Telémaco duerme en el pórtico del palacio de Néstor, [III, 396 á 398]; al día siguiente, los hijos de Néstor hacen sentar á Telémaco junto al anciano, [III, 412 á 416]; encarga Néstor que un hijo suyo conduzca al palacio á los compañeros de Telémaco y así se hace, [III, 423 y 424], [431 y 432]; lava á Telémaco la bella Policasta, [III, 464]; manda Néstor á sus hijos que aparejen un carro para que Telémaco emprenda el viaje, hácenlo así, Telémaco y Pisístrato suben al carro, salen de Pilos, pernoctan en Feras y al día siguiente llegan á Lacedemonia, [III, 475 á 497]; Telémaco y Pisístrato detienen los corceles en el vestíbulo del palacio de Menelao, [IV, 20 á 22]; después de comer, dice Telémaco á Pisístrato que como aquélla debe de ser la morada de Júpiter, [IV, 69 á 75]; dice Menelao que seguramente lloran por Ulises el viejo Laertes, Penélope y Telémaco, á quien dejó aquél en su casa recién nacido, [IV, 110 á 112]; Telémaco, al oir el nombre de su padre, llora y se cubre la cabeza con el manto, [IV, 113 á 116]; sale Helena y al ver á Telémaco, dice que aquel joven se parece al hijo de Ulises, y Menelao contesta que ya había notado la semejanza, [IV, 138 á 154]; el hijo de Néstor les confirma lo que sospechaban, refiere Menelao cómo quería mostrarle á Ulises su afecto, y lloran Telémaco, Helena, Menelao y Pisístrato, [IV, 155 á 186]; dice Menelao que hablará con Telémaco así que aparezca la Aurora, [IV, 214 y 215]; replica Telémaco á Menelao, que acaba de ensalzar á Ulises, que así es aún más dolorosa la pérdida del mismo, y le ruega que les mande á la cama, [IV, 290 á 295]; acuéstanse Telémaco y Pisístrato en el vestíbulo del palacio de Menelao, [V, 303 y 304]; al rayar la aurora, Menelao se sienta junto á Telémaco y le pregunta cuál es el motivo de su viaje á Esparta, y Telémaco le responde que va en busca de noticias de su padre y desea que le cuente cuanto sepa de la muerte del mismo, [IV, 311 á 331]; Telémaco pide á Menelao que no le detenga en su palacio y que el don que le haga sea algo que se pueda guardar, [IV, 593 á 608]; pregunta Noemón á Antínoo si sabe cuándo Telémaco volverá de Pilos, [IV, 632 y 633]; Antínoo dice á los demás pretendientes que Telémaco ha realizado una gran proeza con el viaje, [IV, 663 y 664]; Penélope habla de los pretendientes, que consumen la herencia del prudente Telémaco, [IV, 686 y 687]; descubre Medonte á Penélope que los pretendientes quieren matar á Telémaco, [IV, 700]; Minerva envía á Penélope un fantasma para decirle que Telémaco volverá sano y salvo, [IV, 824 á 829]; los pretendientes se emboscan en la isla de Ásteris para matar á Telémaco, [IV, 842 á 847]; Júpiter, contestando á Minerva, le dice que acompañe con discreción á Telémaco, [V, 25]; el alma de Elpénor suplica á Ulises, en nombre de sus padres y de Telémaco, [XI, 68]; el alma de la madre de Ulises dice á este héroe que aún no posee nadie su dignidad real, pues Telémaco cultiva en paz las heredades y asiste á decorosos banquetes, [XI, 184 á 186]; dice Minerva, conversando con Ulises, que va á llamar á Telémaco, el cual se halla en Esparta, [XIII, 412 á 415]; preséntese Ulises, exclama Eumeo, como yo quisiera y también Penélope, Laertes y Telémaco, [XIV, 171 á 173]; dice Eumeo que se lamenta por Telémaco, pues se fué á Pilos y los pretendientes le preparan una emboscada para cuando torne, [XIV, 174 á 182]; Minerva se encamina á Lacedemonia, halla á Telémaco acostado en el vestíbulo de la casa de Menelao y le exhorta á volver cuanto antes á Ítaca y á evitar la emboscada de los pretendientes, [XV, 1 á 42]; Telémaco despierta á Pisístrato para ponerse en camino, y el hijo de Néstor le dice que aguarde que despunte la Aurora y Menelao les traiga los presentes, [XV, 44 á 55]; Telémaco, al ver á Menelao, le sale al encuentro y le comunica su deseo de partir en seguida, recibe los regalos que le hacen Menelao y Helena, come, promete llevar á Néstor el saludo de Menelao, y, cuando Helena interpreta un agüero en el sentido de que Ulises se vengará de los pretendientes, le dice que ojalá acertara, pues la invocaría diariamente como á una diosa, [XV, 57 á 181]; Telémaco y Pisístrato emprenden la marcha, pernoctan en Feras y, al llegar adonde está el bajel de Telémaco, Pisístrato deja en la popa los regalos de Menelao y aconseja á Telémaco que se embarque en seguida, [XV, 182 á 214]; mientras Telémaco da órdenes á los compañeros y ofrece sacrificios á Minerva, preséntasele Teoclímeno y le pide que lo admita en el barco; accede Telémaco; danse á la mar y, después de pasar á lo largo de la Élide, Telémaco pone la proa del barco hacia las islas Agudas, [XV, 217 á 300]; desembarcan antes de llegar á la ciudad, comen, Teoclímeno interpreta un agüero, diciendo que la familia de Telémaco reinará siempre en Ítaca, y Telémaco, después de recomendar el huésped á Pireo, manda á sus compañeros que lleven la nave á la ciudad, y se encamina á la majada de Eumeo, [XV, 495 á 557]; llega Telémaco á la majada de Eumeo, éste lo abraza y lo besa, se entera Telémaco de que su madre sigue en el palacio, no permite que el huésped (Ulises) le ceda el asiento, se lamenta de no poder hospedar al mismo por culpa de los pretendientes, y encarga á Eumeo que vaya á la ciudad para que Penélope sepa que han vuelto de Pilos, [XVI, 4 á 134]; pregunta Eumeo si ha de dar también la noticia á Laertes, y Telémaco responde negativamente, [XVI, 135 á 153]; Ulises, á quien Minerva ha devuelto su primitiva figura sin que lo viera Telémaco, se presenta á éste, que se asusta, creyendo que será algún dios; Ulises se le descubre, Telémaco duda, y por fin se reconocen, se abrazan y lloran; pregunta Telémaco á su padre cómo ha llegado á Ítaca y Ulises le cuenta que lo han traído los feacios, y quiere enterarse de cuántos y cuáles son los pretendientes, [XVI, 159 á 241]; Telémaco enumera los pretendientes, Ulises le declara que tendrán la ayuda de Júpiter y de Minerva para luchar con los mismos, encarga á Telémaco que esconda las armas y que á nadie participe que ha vuelto Ulises, pues ellos dos probarán á las mujeres y á los esclavos para conocer cuáles les son fieles, [XVI, 240 á 307]; propone Telémaco á Ulises que dejen para más adelante el probar á los esclavos, [XVI, 308 á 320]; llega á Ítaca la nave que trajera de Pilos á Telémaco y á sus compañeros, [XVI, 322 y 323]; el heraldo y el porquerizo dan á Penélope la noticia de que ha llegado Telémaco, [XVI, 328 á 341]; Eurímaco dice que Telémaco ha realizado una gran proeza con el viaje á Pilos, [XVI, 346 y 347]; Antínoo cuenta cómo acechaban la vuelta de Telémaco y propone á los demás pretendientes matarlo en el campo ó en el camino, cuando vuelva á la ciudad; ó, en otro caso, no comerle ya más sus bienes, [XVI, 364 á 392]; Anfínomo se opone á que se mate á Telémaco si el mismo Júpiter no lo aprueba, [XVI, 400 á 405]; Penélope increpa á Antínoo por su propósito de matar á Telémaco, [XVI, 421 y 422]; Eurímaco, para tranquilizar á Penélope, le dice que mientras él viva nadie pondrá las manos en Telémaco, pero interiormente piensa en matarle, [XVI, 434 á 448]; pregunta Telémaco al porquerizo si los pretendientes han vuelto de la emboscada y, al oir á Eumeo que cree serían los que vió en una nave que entraba en el puerto, sonríe y mira á su padre sin que lo advierta el porquerizo, [XVI, 460 á 477]; Telémaco encarga á Eumeo que lleve al mendigo (Ulises) á la ciudad, sale de la majada, llega al palacio, le abrazan y besan las esclavas y luego Penélope, encomienda á ésta que vote ofrecer sacrificios á Júpiter si llega á realizarse la venganza, vase al ágora, se junta con Méntor, Ántifo y Haliterses, dice á Pireo que siga guardando los presentes de Menelao y se lleva á Teoclímeno al palacio, [XVII, 1 á 84]; Telémaco y Teoclímeno se bañan, comen, y aquél cuenta á Penélope su viaje á Pilos y á Esparta, [XVII, 85 á 149]; recuerda Teoclímeno el agüero que le interpretó á Telémaco acerca de la vuelta de Ulises, [XVII, 152 á 161]; desea Melantio que Telémaco sea herido por las flechas de Apolo ó que sucumba á manos de los pretendientes, [XVII, 251 y 252]; advierte Telémaco la llegada del porquerizo, lo llama á su vera, le da pan y carne para que lo entregue al mendigo (Ulises) y éste, al recibirlo, ruega á Júpiter que á Telémaco se le cumpla cuanto desea, [XVII, 328 á 355]; Eumeo, respondiendo á una increpación de Antínoo, dice que nada le importa mientras le vivan Penélope y Telémaco, y éste le aconseja que no responda largamente á aquél, [XVII, 380 á 395]; Telémaco invita á Antínoo á dar algo al mendigo (Ulises), y Antínoo le contesta que si todos le diesen lo que él, se estaría tres meses sin salir de su casa, [XVII, 396 á 408]; cuando Antínoo le tira un escabel al mendigo (Ulises), Telémaco siente gran pena, mas no se le escapa ninguna lágrima, [XVII, 488 á 491]; mientras Penélope habla con el porquerizo, Telémaco estornuda reciamente y la reina lo tiene por buen agüero, [XVII, 541 á 545]; le dice Eumeo al mendigo (Ulises) que le llama Penélope, la madre de Telémaco, y el mendigo le contesta que teme á los pretendientes, pues le han dado un golpe sin que lo impidiera Telémaco ni otro alguno, [XVII, 553 á 568]; Eumeo se despide de Telémaco para volverse á los puercos, y éste le dice que se vaya después de cenar y que al romper el alba traiga hermosas víctimas, [XVII, 591 á 601]; Telémaco dice al huésped (Ulises) que, si desea quitar á Iro de en medio, á nadie ha de temer, [XVIII, 60 á 65]; Minerva no deja que Anfínomo se vaya del palacio, para que sea vencido por las manos y la lanza de Telémaco, [XVIII, 155 y 156]; Penélope reprende á Telémaco por haber dejado maltratar á un huésped, y él se disculpa y dice que el combate del huésped con Iro no se efectuó por haberlo acordado los pretendientes, y que ojalá se hallaran éstos como Iro después de la lucha, [XVIII, 214 á 242]; el mendigo (Ulises), oyendo las increpaciones de Melanto, dice que se lo va á contar todo á Telémaco, [XVIII, 337 á 339]; Telémaco amonesta á los pretendientes, y Anfínomo recomienda que nadie oponga contrarias razones al dicho justo de Telémaco y que el huésped quede al cuidado de éste, ya que ha venido á su morada, [XVIII, 405 á 421]; Ulises dice á Telémaco que han de esconder las armas, Telémaco manda á Euriclea que tenga encerradas á las mujeres, Ulises y Telémaco quitan las armas de las paredes, alumbrándoles Minerva, Telémaco sospecha que debe estar con ellos alguna deidad, Ulises le recomienda que se vaya á acostar, y Telémaco obedece, [XIX, 3 á 50]; dice Ulises á Melanto que á Telémaco no le pasará inadvertida la mujer que fuere mala, [XIX, 86 á 88]; dice Penélope que en adelante el huésped (Ulises) comerá al lado de Telémaco, [XIX, 320 y 321]; Telémaco se levanta de la cama, pregunta á Euriclea si se han cuidado del forastero, y se va al ágora á juntarse con los aqueos, [XX, 124 á 146]; los pretendientes maquinan cómo dar muerte á Telémaco, cuando aparece un águila y Anfínomo les dice que aquel propósito no tendrá buen éxito, [XX, 241 á 246]; Telémaco hace sentar al mendigo (Ulises) junto á la puerta de la sala, y dice á los pretendientes que se abstengan de las amenazas y de los golpes; ellos se admiran de que les hable con tanta audacia; Antínoo propone que se cumpla la orden de Telémaco ya que Júpiter no ha permitido que se le matara; y Telémaco no hace caso de estas palabras, [XX, 257 á 275]; por orden de Telémaco, se le sirve al mendigo (Ulises) la misma ración que á los demás convidados, [XX, 281 á 283], [294 y 295]; Telémaco increpa á Ctesipo, cuando éste tira la pata de buey al mendigo (Ulises), y manda á todos los pretendientes que repriman su insolencia, [XX, 303 á 319]; Agelao dice que nadie oponga contrarias razones á lo dicho por Telémaco y pide á éste que aconseje á su madre que se case, [XX, 322 á 337]; responde Telémaco que no retarda la boda, pero que no quiere echar del palacio á su madre, [XX, 338 á 345]; los pretendientes zahieren á Telémaco, burlándose de sus huéspedes, [XX, 373 á 376]; Telémaco dice que sin duda Júpiter le ha vuelto el juicio cuando, al manifestarle su madre que se irá de la casa, se ríe y se deleita; propone el certamen á los pretendientes, pero antes quiere probar de armar el arco, lo intenta, desiste, por indicación de su padre, y lo ofrece á los pretendientes, [XXI, 102 á 139]; dice Ulises á Eumeo y á Filetio que, si llega á triunfar de los pretendientes, los considerará á ellos como hermanos de Telémaco, [XXI, 212 á 216]; dice Penélope á Antínoo que no es decoroso ni justo que se ultraje á los huéspedes de Telémaco, [XXI, 311 á 313]; dice Telémaco á Penélope que es el único que puede disponer del arco, y le aconseja que torne á su habitación y se ocupe en sus labores, [XXI, 343 á 353]; Telémaco amenaza á Eumeo, mandándole que entregue el arco al mendigo (Ulises), y todos les pretendientes se ríen, [XXI, 368 á 378]; Eumeo dice á Euriclea que Telémaco le manda cerrar las puertas de la habitación y que no salga nadie aunque oigan gemidos ó estrépito de hombres, [XXI, 381 á 385]; el mendigo (Ulises), después de hacer pasar la flecha por el ojo de las segures, le dice á Telémaco que no le afrenta el huésped que está en su palacio, y que todavía tiene las fuerzas sin menoscabo, [XXI, 423 á 430]; obedeciendo una señal que le hace su padre, Telémaco se ciñe la espada, ase la lanza y se coloca junto á Ulises, [XXI, 431 á 434]; Telémaco atraviesa con su lanza á Anfínomo y se la deja clavada en el cuerpo por temor á los demás pretendientes, [XXII, 91 á 98]; Telémaco, por orden de su padre, va á buscar armas, las visten él, el boyero y el porquerizo, y se ponen todos junto á Ulises, [XXII, 108 á 115]; dice Ulises á Telémaco que alguna de las mujeres ó Melantio atiza la lucha, dando armas á los pretendientes; responde Telémaco que él ha tenido la culpa por haber dejado abierta la puerta del cuarto donde las mismas están depositadas, y encarga á Eumeo que vaya á ver quién es, [XXII, 150 á 159]; encarga Ulises á Eumeo y á Filetio que le aten las manos y los pies á Melantio, mientras él y Telémaco resisten la acometida de los pretendientes, [XXII, 170 á 177]; Telémaco mata á Euríades, á Anfimedonte, que lo había herido levemente, y á Leócrito, [XXII, 267], [277 y 278], [284],[ 294]; dice Femio á Ulises, invocando el testimonio de Telémaco, que cantaba en el palacio porque le obligaban los pretendientes; Telémaco ruega á su padre que no lo mate y que salve también á Medonte; éste se presenta y abraza las rodillas de Telémaco; y Ulises se abstiene de matarlos, [XXII, 350 á 372]; por orden de Ulises, Telémaco llama á Euriclea y la anciana sigue á Telémaco hasta llegar á la sala, [XXII, 390 á 400]; dice Euriclea á Ulises que, como Telémaco hace poco tiempo que llegó á la juventud, su madre no le dejaba tener mando en las mujeres, [XXII, 426 y 427]; Ulises ordena á Telémaco, al boyero y al porquerizo que hagan trasladar los cadáveres por las esclavas culpables, pongan en orden la estancia y maten á dichas mujeres en el patio, [XXII, 435 á 445]; Telémaco, el boyero y el porquerizo pasan la rasqueta por la sala, [XXII, 454 á 456]; Telémaco ahorca con una soga á las mujeres culpables; y luego él, el boyero y el porquerizo dan cruel muerte á Melantio, [XXII, 461 á 477]; dice Euriclea á Penélope que Telémaco ya sabía que Ulises se hallaba en el palacio, [XXIII, 29], y que ellas, durante la matanza de los pretendientes, permanecieron llenas de pavor en lo más hondo de su habitación hasta que Telémaco la llamó, [XXIII, 41 á 44]; reprende Telémaco á su madre por la frialdad que demuestra ante Ulises, [XXIII, 96 á 103]; dice Ulises á Telémaco que permita á Penélope que lo pruebe, [XXIII, 112 á 114]; contestando Telémaco á una pregunta de Ulises, dice que vea él mismo lo que conviene hacer y no les faltará bríos para seguirle, [XXIII, 123 á 128]; Telémaco, el boyero y el porquerizo dejan de bailar y se acuestan, [XXIII, 297 á 299]; Ulises hace levantar á Telémaco, al boyero y al porquerizo, ármanse todos, y salen al campo, [XXIII, 366 á 372]; Anfimedonte cuenta á Agamenón, en el Orco, que Ulises y Telémaco se concertaron para acabar con los pretendientes, que éste último se presentó en el palacio y que luego entró aquél, [XXIV, 151 á 155], que Ulises y Telémaco escondieron las armas que había en el palacio, [XXIV, 164 á 166], que Telémaco mandó entregar el arco á Ulises, que estaba transfigurado en un mendigo, y que Ulises y los suyos mataron á todos los pretendientes, [XXIV, 175 á 181]; dice Ulises á Laertes que á Telémaco, al boyero y al porquerizo los ha enviado á la casería para que aparejen el almuerzo, se encaminan ambos á la misma y hallan á aquéllos ocupados en cortar carne y en mezclar el vino, [XXIV, 359 á 364]; Ulises exhorta á Telémaco á ser valiente en el combate con los itacenses, Telémaco contesta que no deshonrará su linaje, y Laertes se huelga de oirlo, [XXIV, 505 á 515]; Ulises y Telémaco se arrojan á las primeras filas de los itacenses y los mataran á todos si Minerva no hubiese intervenido suspendiendo la lucha, [XXIV, 526 á 530].

Télemo (Τήλεμος): Hijo de Éurimo y antiguo vate de los Ciclopes. Predijo á Polifemo que sería cegado por Ulises, [IX, 508 á 512].

Telépilo (Τηλέπυλος): Ciudad de la Lestrigonia, [X, 82]; [XXIII, 318]. Algunos creen que Τηλέπυλος es adjetivo y lo traducen de una de estas maneras: de puertas grandes, anchas ó altas, de puertas que están á gran distancia unas de otras, cuyas puertas se hallan lejos, etc.

Témesa (Τεμέση): Ciudad, según unos de Italia y según otros de la isla de Chipre, [I, 184].