Con todos esos progresos, con la mayor producción, con las mayores facilidades para las comunicaciones, con las franquicias constitucionales, con la afluencia de extranjeros que dejaban lazos de amistad y relaciones financieras en Europa, fácil es comprender, que el comercio nacional y extranjero, interior y exterior, aumentó considerablemente.
Las naciones con quienes se comerciaba en mayor escala, estaban en el siguiente orden: Inglaterra, Francia, Estados Unidos y España. Es así que en 1869 pudo considerarse como extremadamente pequeño el movimiento de navíos efectuado en 1856 y que había asombrado en aquel año por su cantidad: llegados 616: salidos 613.
La profesión de comerciante, contaba entre las principales, y jóvenes distinguidos no se ruborizaban porque se les viera midiendo piezas de género detrás de un mostrador ó dirigiendo las maniobras de desembarque de los fardos de mercaderías.
Este estado de cosas originó diversas leyes y medidas de gobierno. Dos hay que deben ser recordadas por su importancia para el comercio del mundo entero: la ley de 1o de septiembre de 1863, que hizo obligatoria la adopción del sistema métrico decimal, tan útil y conveniente que hace cada vez más risible la terquedad anglo-sajona á su respecto; la segunda es la ley de 1864 sobre patentes de invención, reglamentada en 1866.
6. La constante transformación del país, la llegada continua de inmigrantes portadores de ideas, la nueva vida que el país adquiría, hicieron necesarias nuevas leyes que acordaron con las nuevas modalidades. Incidentalmente he indicado ya al hablar de la inmigración, educación, etc., las consecuencias institucionales que los cambios originaban. Mas, aun debo recordar el hecho de que además de esas leyes especiales se vió la necesidad de leyes generales, códigos destinados á regir las relaciones civiles y de comercio.
Desde el gobierno de Urquiza, se comprendió aquella necesidad de fáciles compilaciones de códigos que reglaran derechos; en 1854, por ley se determina para aquel fin, el nombramiento de una comisión de jurisconsultos; la constitución de 1853 y la de 1860, dan al congreso la facultad de dictar los códigos civil, penal, comercial y de minería.
El único que tuvo sanción en este período fué el de comercio: en 1862 se declaró nacional el vigente en la provincia de Buenos Aires. Sus reformas, así como la sanción de los otros códigos pertenecen á época posterior.
7. Entiendo haber aportado suficiente cantidad de datos para que se admitan como establecidas: en primer término la rápida transformación del país en el período de que tratamos; en segundo lugar, que aquellos cambios y adelantos han sido debidos principalmente á la inmigración europea no española, que llegó en abundancia á nuestras playas.
Se nos presenta el país en 1853 como una nación rutinaria y sin embargo llena de individuos de grande inteligencia; de sangre ardiente como lo es la española, llenos de valor y exaltados en el sentimiento del honor, dispuestos á defenderlo al primer menoscabo real ó supuesto. Llenos de alma y al mismo tiempo sometidos de espíritu, sin darse cuenta de ello. Á fuerza de sentirse luchadores, pelean y cuando no tienen enemigos exteriores, los buscan en otras provincias, en otros partidos políticos y aun en otra vecindad. Aptos para el trabajo, lo desprecian y lo dejan á extranjeros, y las ventajas de la industria es cosa que no los preocupa.
De continuo llegan extranjeros, individuos de otras tierras, más acostumbrados al trabajo porque en su país la vida es más difícil. Se insinúan en la sociedad, aportan ideas y sentimientos; la ley de la imitación ejerce función importante. Se establecen en la capital, en el litoral y comienzan á llegar al interior. Adquieren vínculos de familia, con los naturales, transmiten ideas á sus hijos, que serán modificadas por las de la otra herencia, por las del medio y la educación. La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay mayor luz, hay tramways y empedrados; los progresos son continuos; el ferrocarril substituye á la carreta; se fundan colonias, los campos también cambian de aspecto: el verde claro de los pastizales, es substituído por el amarillo de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa; los animales mejoran; las costumbres evolucionan y la transformación continúa. Arriban inmigrantes y producen argentinos de la nueva raza que será. El país se pacifica, y los resultados del censo de 1869 y de las investigaciones en los diversos aspectos de la actividad, traen á los corazones grandes esperanzas y se cree en la futura realidad de las mejores ilusiones.