18881895
Ganadovacuno21.961.65721.701.526
caballar4.234.0324.446.212
asnal y mular417.494483.369
lanar66.706.09774.379.562
porcino393.758652.766
cabrío1.894.3862.748.860

datos que ponen en evidencia las afirmaciones que acabo de hacer. El ganado lanar y el cabrío habían aumentado sin embargo á pesar del gran consumo y exportación que se hace del primero. Inundaciones, secas y pestes, redujeron después ese número de ganado lanar, haciéndolo entrar también en la regla de la disminución que se notó en las demás especies de ganado.

En cambio el mestizaje y la pureza aumentaron; de una fecha á la otra, el ganado vacuno tuvo un aumento de 1.289.547 en los mestizos y de 34.358 en los puros; el caballar, de 155.976 mestizos y 10,620 puros; el lanar, de 14.103.316 mestizos y disminución en 45.698 puros; en fin el porcino, aumentó en 67.041 mestizos y 10.105 puros.

En cuanto á la distribución geográfica de los animales, el este ó litoral, lleva enormes ventajas al resto de la nación, salvo para el ganado mular y asnal en los que las del oeste ó andinas ocupan el primer puesto á causa de la forma territorial que hace indispensable esa cría en aquellas regiones.

Como resumen, repito, pues, que los progresos en esta materia han consistido en la aplicación de métodos de cuidado de animales, métodos unos traídos de fuera, otros de origen nacional, y en la introducción de animales finos, idea esta última preconizada por Rivadavia y que sólo daría sus resultados esperados, tantos años después.


El estudio de los progresos y mejoras en cada una las industrias, llevado al detalle, sería fatigoso y en parte extraño á este trabajo. Me he detenido algo en los de las industrias ganadera y agrícola por ser éstas las de mayor importancia en nuestro país. Trataré con brevedad lo que á las otras respecta.

La industria vinícola y la industria azucarera que caracterizan regiones continuaron sus progresos en cuanto á mejoras en los métodos y en cuanto á cantidades de productos.

La primera, desde 1890 hizo que la importación de vinos se redujera considerablemente; la segunda, no solo bastó para el consumo nacional (no obstante lo cual hubo una pequeña importación) sino que preparó la plétora que poco después se produjo.

En ambas industrias, los propietarios y trabajadores argentinos, son más numerosos que los propietarios y trabajadores extranjeros. Tienden á ser éstas, industria nacionales por excelencia, y las regiones de su cultivo, muestran al viajero en cuánto adelantan en virtud de tales producciones.