En materia de comercio, nada tan claro como las cifras para indicar los progresos. Los datos del censo nacional de 1895, completados con los estudios y trabajos que publica la división de comercio é industria, dirigida por don Ricardo Pillado, informan al detalle. Baste establecer que en 1895 el valor de la importación alcanzó á la suma de 205.154.420 pesos oro; el de la exportación á 322.843.841 pesos oro quedando por consiguiente un saldo á favor del país de 117.689.421. Débese hacer constar, sin embargo, por respeto á la verdad, que ese saldo fué excesivo en relación á los saldos de años anteriores y posteriores, no porque hubiera en ellos diferencia apreciable en las cifras de importación sino porque la hubo en las exportaciones. Los principales capítulos, casi el total de la exportación, los dan los productos de la ganadería y de la agricultura. Los de la importación, las materias textiles, los artículos de locomoción y transportes, los materiales de construcción y los artefactos de hierro.
Como disposiciones legales que al comercio se refieren, recuérdese que en 1876 se dictó la ley general de marcas de fábrica, que rige aun, con las modificaciones introducidas en 1900. Desde 1899, la Argentina adhirió á las disposiciones tomadas en esta materia por el Congreso de derecho internacional privado, reunido en Montevideo.
4. Hemos hecho ya referencia á las disposiciones tomadas para la introducción de inmigrantes agricultores, de las medidas puestas en práctica para conseguir la formación de colonias, y al número de éstas que existían en la fecha del segundo censo. Débese aquí agregar las cifras que completan la demostración de los progresos: Hectáreas cultivadas en 1872, 580.008; en 1888, 2.459.120; en 1895, 4.892.005. Buenos Aires, el litoral, Córdoba, Mendoza, San Juan y Tucumán, son los mayores contribuyentes y como expansión de estas, comienza en la época á adquirir importancia la agricultura de Santiago del Estero, San Luis y La Pampa. El trigo, maíz, pasto seco y lino, en el orden de enumeración, son los cultivos predilectos según las estadísticas.
Con el desarrollo de las colonias, con la especialización en los cultivos, llegaron las mejoras en los instrumentos de labranza, que disminuyen el trabajo, multiplican los rendimientos, y hacen de este modo más fácil y agradable la vida del agricultor. Con el desarrollo de la agricultura vino también la subdivisión de la propiedad. Las estancias cedieron los lugares vecinos á las grandes ciudades para que los ocuparan quintas y chacras; aumentó así el número de propietarios y se facilitó el arraigo de los extranjeros al suelo. Estos se establecieron de un modo definitivo en general: propiedad y familia son sólidos vínculos; el tiempo los hace más fuertes y la nación gana nuevos trabajadores, que serán padres de futuros ciudadanos.
Los progresos ganaderos deben entenderse en el sentido de la mejora del producto: con esto se consigue mejor rendimiento y colocación en el mercado universal. En 1895, los animales argentinos no se criaban solo en grandes potreros, sin cuidado alguno. Desde tiempo atrás, en estancias y cabañas se cuidaban animales seleccionados que servirían para la reproducción. En ferias y exposiciones se obtenían ya altos precios y los buenos resultados estimulaban al trabajo. Se combatía así también la degeneración del ganado criollo, tantas veces afirmada aunque no probada aún de una manera positiva.
El ganado en las estancias mejoró; es que ya los estancieros no son sólo los hijos rebeldes de familias pudientes, ó los criollos reacios á otras faenas, como pudo acaecer en otros tiempos; hay entre ellos cantidad de individuos que han educado su mente, y la educación en una disciplina cualquiera, la ha ampliado facilitando la comprensión de otras ideas. Son hombres pudientes que unen á éstos, otros conocimientos; más aun, en la fecha comienza la tendencia á encomendar el cuidado y dirección de las estancias y establecimientos rurales, á especialistas que harán ciencia del oficio y substituirán los viejos sistemas por los que los conocimientos científicos, el estudio y la experiencia proporcionan.
El progreso ha consistido, pues, en el mejoramiento de los animales. En cuanto al número, las grandes exportaciones no han permitido que la cifra de existencia en el territorio, aumentara. Más aun, se notaba en la época, una tendencia á la disminución. El censo de 1895 hace comparaciones numéricas con los datos de 1888 y contiene estas cifras: