La preferencia de la inmigración en general, está por la agricultura: los gobiernos se preocupan en dictar medidas, término que no implica que se cumplan. En efecto, y por desgracia, alguna falta de cumplimiento en lo prometido, alguna falta de justicia, unida á algunos desengaños, han hecho como acabamos de decir, que los diarios, autores y aun autoridades europeas, de Italia é Inglaterra sobre todo, se expresen en términos poco amables para la Argentina, y que desgraciadamente parte al menos de tales afirmaciones tengan fundamento serio.

2. La agricultura, ahora como en anteriores épocas, transforma los campos. Se calcularon en enero de 1910, en 18.775.672 las hectáreas destinadas al cultivo: la cifra que dió el censo de 1905 fué 4.892.005; como se ve la diferencia es notable; la tierra inculta se transforma en praderas, trigales y sembradíos de toda especie. Existe sin embargo un hecho, que por lo menos por curiosidad merece ser recordado. No siempre la agricultura conquista los campos de una manera permanente: refiriéndose á Córdoba, dice el señor M. E. Río: «La evolución que se opera en esas fértiles llanuras es interesante y característica. Así que se tiende un nuevo ferrocarril á través de una zona inculta y antes aun tan pronto como la traza queda definitivamente establecida, ya vienen el empresario «colonizador», el comerciante «habilitador» y los colonos «agricultores». Los ranchos se plantan, se prepara el suelo, deposítase la semilla y pocos meses más tarde, humean las trilladoras y corren las chatas, con pirámides de bolsas, hacia la población que se ha improvisado alrededor del cercano apeadero. La avenida continúa creciendo, el perímetro del trigal se ensancha, multiplícanse los comercios, se edifica la capilla, ábrese la escuela; mas de repente, el movimiento disminuye, las casas del pueblo se vacían y los colonos se marchan: ha fenecido su usufructo de cuatro ó cinco años y se van en busca de otra línea nueva y de otra zona virgen. El alfalfar crecido con el último trigo, ha reemplazado al sembradío, la estancia á la colonia. En la misma extensión de tierra en que 500 personas hallaron trabajo y bienestar ó, quizá algunas la fortuna, hase formado el establecimiento ganadero en que subsistiran 15 ó 20 peones y redondeará su millón un terrateniente afortunado»[62].

El cuadro no es en verdad consolador, pues implica que la transformación es ficticia y sólo dura un corto período: afortunadamente lo que el señor Río encuentra para ciertas regiones de Córdoba, no es en general; no se vé en Buenos Aires, ni en Santa Fe, y el número de hectáreas cultivadas es muy grande sin peligro de retroceso, y los territorios nacionales, La Pampa y Río Negro sobre todo, atraen inmigrantes y presentan ya extensas zonas cultivadas.


La ganadería no puede oponérsele como rival con pretensiones de revancha, en la época actual: sobrados campos hay en que pueda ejercitarse la industria ganadera: la tendencia hacia el mayor desarrollo de la agricultura es general en todo el mundo; en fin, la creciente exigencia del consumo interno y del pedido del exterior, hacen que los ganados no aumenten en proporciones grandes. Nuestros productores prefieren al aumento en cantidad, el aumento en calidad.

De 1908 data el último censo ganadero y aunque al parecer no llenó todas las exigencias necesarias para que se le considerase un trabajo sin errores, en conjunto podemos aceptarlo para recordar cifras.

TotalPuro
por ciento
Mestizo
por ciento
Criollo
por ciento
Bovino29.116.6253.451.744.9
Lanar67.211.7541.882.515.7
Equino7.531.3760.722.576.8
Mular465.037
Asnal285.088
Caprino3.945.086
Porcino1.403.591

La poca inmigración que se dedica á la ganadería, y la población argentina numerosa que tiene en ella su riqueza, ha conseguido mejorar en cantidad los ganados, sin que sin embargo haya llenado aun su fin de una manera completa.

En cuanto á las otras industrias, sería simple trabajo de enumeración tomar cada una de ellas á fines de recordar cantidades: es innecesario desde que la marcha enunciada en el anterior capítulo, continúa sin mayores variaciones y sólo agregándose á las ya existentes alguno que otro ensayo de industria nueva. De cualquier modo recordaré estas pocas cifras: azúcar, producción, 127.322 toneladas; 20.915.509 litros alcohol; vino: 379.699.708 (segun censo industrial); cerveza, 86.256.062; tabaco, 9.922.286[63].