No me corresponde y no deseo abrir juicio alguno referente á la presidencia del doctor Figueroa Alcorta. No obstante, si para el estudio débense tomar en cuenta los datos que llamaré científicos y los vulgares, ambos parecen demostrar que no podría el juicio ser favorable. Y esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente del término. También en la faz económica. El doctor Osvaldo M. Piñero, autoridad insospechable, que en su carácter de presidente de la contaduría nacional ha podido observar de cerca el manejo de fondos públicos y los recursos económicos á que se ha acudido, en un artículo publicado últimamente mostraba cómo la sana práctica gubernativa de no gastar sino lo que se tiene y dejar el uso del crédito externo é interno para los casos de suma necesidad, había sido substituída por la emisión de títulos y colocación de empréstitos, sin ningún cuidado y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones en hechos y cifras, y terminaba con estas palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente contra esta viciosa corruptela á que nos venimos entregando con tanta irreflexión. Debemos volver á la sana y prudente tradición financiera del país, que reservaba la autorización para negociar un empréstito, á casos muy contados; que por eso mismo daban lugar á una amplia deliberación de la representación nacional, y á un meditado estudio de los órganos de la opinión. El país tiene el derecho de ser informado é instruído en todos los casos en que se trate de aumentar el peso de la deuda pública, que él va á servir con sus ahorros; porque él sabe que en los días de tribulación financiera, en todo es posible realizar economías, menos en el servicio íntegro y puntual de la deuda pública. Y nuestro país, más que ningún otro de Sud América, tiene el deber de proceder con tacto, desde que le cabe el honor de haber sostenido ante el concierto de las naciones, en Río Janeiro y en La Haya, el principio de la abolición del cobro compulsivo de las deudas»[65].
Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca, presentaba en el congreso nacional un proyecto destinado á limitar la facultad del congreso de ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado alguno.
Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso, halagados quizás por la abundante riqueza nacional han ido más allá de lo justo y necesario, obligando á los hombres que alcanzan á ver á alguna distancia, á levantar la voz para detener la corriente.
En cuanto á las manifestaciones diarias de la prensa y del pueblo, que acusaban al gobierno de malos manejos de fondos, injustas concesiones de tierras y algunas otras cosas por el estilo, no es posible tomarlas en cuenta en un trabajo serio, mientras no se consiga reunir los indispensables elementos de juicio.
4. En lo que á vías de comunicación se refiere, las líneas tendidas vinculan de continuo, poblaciones é individuos. Los antiguos sistemas de transporte se alejan cada vez más de los centros de civilización para ir á regiones más apartadas donde las necesidades los reclaman. Nuevas concesiones y líneas en proyecto, valorizan las tierras al solo anuncio de su proximidad. El 1o de abril de 1910 la superficie total recorrida por ferrocarriles en territorio argentino alcanza la cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera toca por el norte con Bolivia y deja concluído con ello un trozo del ferrocarril intercontinental proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia; de Buenos Aires se llegará en ferrocarril hasta el Paraguay; por el oeste, Chile y la Argentina, han vencido y perforado los Andes y el tránsito de trenes es diario en el inmenso túnel; por el sur, se llega al Río Negro y en los territorios comienzan las construcciones de ferrocarriles. Nuevos sistemas se ponen en práctica; el ferriboat atraviesa el Paraná, y la exposición ferroviaria con la simple y sencilla muestra de los sistemas nuevos y de los antiguos no solo da á conocer los adelantos inmensos, sino también el carácter de buenos entre los mejores que revisten nuestros ferrocarriles.
El telégrafo se extiende en toda la república y alcanza los últimos adelantos de la materia: el inventor del telégrafo sin hilos visita la Argentina con el deseo de establecer la comunicación directa con Europa. Los teléfonos son comunes en todas las ciudades de alguna importancia.
El correo alcanza las más remotas regiones y necesita para cumplir su misión el trabajo de 10.121 empleados.
Las ciudades todas tienen líneas de tranvías y la electricidad substituye paulatinamente á la fuerza animal.
5. La enseñanza primaria, base de toda democracia, ha continuado el impulso que se le diera en el período anterior: las provincias pobres no pueden costearla y la nación se ve en la necesidad de socorrerlas con subvenciones para que puedan llenar esa misión primordial; desgraciadamente una vez que tienen asegurada una ayuda nacional para tales fines, olvidan que esa ayuda no debe ser regla, la incorporan á sus cálculos y no siempre se les da el destino para el que se las había previsto: la nación entrega las sumas y no interviene en la repartición de ellas. Olvídase que el artículo 5o de la Constitución nacional exige como condición para que el gobierno federal garantice á cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su vez aseguren la administración de justicia, el régimen municipal y la educación común.