A las doce de una noche,
Que más feliz no se vió,
Nació en un Ave-María
Sin romper el alba, el Sol.
Un pastor, comiendo sopas,
En el aire divisó
Un ángel que le decía:
Ya ha nacido el Redentor.
Todos le llevan al Niño;
Yo no tengo que llevarle[8];
Las alas del corazón
Que le sirvan de pañales.
Todos le llevan al Niño,
Yo también le llevaré
Una torta de manteca
Y un jarro de blanca miel.
Una pandereta suena,
Yo no sé por dónde va,
Camina para Belén
Hasta llegar al portal.
Al ruido que llevaba,
El Santo José salió;
No me despertéis al Niño[9],
Que ahora poco se durmió.
Pero los siguientes, por su carácter melancólico, me agradaron mucho:
Una gitana se acerca
Al pie de la Virgen pura,
Hincó la rodilla en tierra
Y le dijo la ventura.
Madre del Amor hermoso,
Así le dice a María,
A Egipto irás con el Niño
Y José en tu compañía.
Saldrás a la media noche,
Ocultando al Sol divino;
Pasaréis muchos trabajos
Durante todo el camino.