Et atal fué su ventura, que en aquella calleja do él entró, que moraban y las mujeres que publicamente viven en las villas faciendo daño de sus almas et deshonra de sus cuerpos. Et desto non sabía nada el filósofo que tales mujeres moraban en aquel lugar. Et por la manera de la enfermedat que él había, et por el grant tiempo que se detuvo en aquel lugar et por las semejanzas que en él parescieron cuando salió de aquel lugar do aquellas mujeres moraban, comoquier que él non sabía que tal compañía allí moraba, con todo eso cuando ende salió, todas las gentes cuidaron que entrara en aquel logar por otro fecho que era muy desvariado de la vida que él solía et debía facer. Et porque paresce muy peor et fablan muy más et muy peor las gentes dello cuando algún homne de grand guisa face alguna cosa quel non pertenesce et le está peor por pequeña que sea, que a otro que saben las gentes que es acostumbrado de non se guardar de facer muchas cosas peores, por ende, fué muy fablado et muy tenido a mal, porque aquel filósofo tan honrado et tan anciano entraba en aquel lugar quel era tan dañoso paral alma, et paral cuerpo, et para la fama.
Et cuando fué en su casa, vinieron a él sus discípulos et con muy grand dolor de sus corazones et con grand pesar, comenzaron a decir: qué desventura o qué pecado fuera aquel por que en tal manera confondiera a sí mismo et a ellos, et perdiera toda su fama que fasta entonces guardara mejor que homne del mundo.
Et cuando el filósofo esto oyó, fue tanto espantado et preguntoles que porque dicían esto o que mal era este que él ficiera o cuando o en que lugar. E ellos le dijieron: que porqué fablaba así en ello, que ya por su desaventura dél et dellos, que non había homne en la villa que non fablase de lo que él ficiera cuando entrara en aquel lugar do aquellas tales mujeres moraban.
E cuando el filósofo esto oyó, hobo muy grand pesar, pero díjoles: que les rogaba que se non quejasen mucho desto, et que dende a ocho días les daría ende repuesta.
Et metiose luego en su estudio, et compuso un librete pequeño et muy bueno et muy aprovechoso. Et entre muchas cosas buenas que en él se contienen, fabla y de la buena ventura et de la desaventura et, como, en manera de departimiento que departe con sus discípulos dice así:
—Fijos, en la buena ventura et en la desaventura contesce así: a las vegadas es fallada et buscada, et algunas vegadas es fallada et non buscada. La fallada et buscada es cuando algund homne face bien, et por aquel buen fecho que face, le viene alguna buena ventura; et eso mismo cuando por algún fecho malo que face le viene alguna mala ventura; esto tal, es ventura, buena o mala, fallada et buscada, que él busca et faz porque venga aquel bien o aquel mal.
Otrosí, fallada et non buscada, es cuando un homne non faciendo nada por ello le viene alguna pro o algún bien: así como, si homne fuese por algún lugar et fallase muy grand haber o otra cosa muy aprovechosa porque él non hobiese nada fecho; et eso mismo, cuando un homne non faciendo nada por ello le viene algún mal o algún daño, así como, si homne fuese por una calle et lanzase otro una piedra a un pájaro et descalabrase a él en la cabeza: esta es desaventura fallada et non buscada, ca él nunca fizo nin buscó cosa porque le debiese venir aquella desaventura. Et fijos, debedes saber, que en la buena ventura e desaventura fallada et buscada hay menester dos cosas: la una que se ayude homne faciendo bien para haber bien o faciendo mal para haber mal, et la otra que le gualardone Dios segund las obras buenas et malas que el homne hobiere fecho. Otrosí, en la buena ventura o mala, fablada et non buscada ay menester otras dos cosas: la una, que se guarde homne cuanto pudiere de non facer mal nin meterse en sospechas nin en semejanza porque él deba venir a alguna desaventura nin mala fama; la otra, es pedir merced e rogar a Dios que, pues él se guarda cuanto puede porque nol venga desaventura nin mala fama, quel guarde que non le venga ninguna desaventura como vino a mi el otro día que entré en una calleja por facer lo que non podía escusar para la salud del mi cuerpo et que era sin pecado et sin ninguna mala fama et por mi desaventura moraban y tales compañas, porqué maguer yo era sin culpa, finqué mal enfamado.
Et vos, señor conde Lucanor, si queredes acrescentar et levar adelante vuestra buena fama, conviene que fagades tres cosas: la primera que fagades muy buenas obras a placer de Dios et esto guardado, después en lo que pudierdes a placer de las gentes et guardando vuestra honra et vuestro estado et que non cuidedes que por buena fama que hayades, que la non perderedes si dejardes de facer buenas obras et ficierdes las contrarias, ca muchos homnes ficieron bien un tiempo et porque después non lo levaron adelante, perdieron el bien que habían fecho et fincaron con mala fama postrimera; la otra es, que roguedes a Dios que vos enderece que fagades tales cosas porque la vuestra acresciente et vaya siempre adelante et que vos guarde de facer nin de decir cosa porque la perdades: la tercera cosa es, que por fecho nin, por dicho, nin por semejanza, nunca fagades cosa por que las gentes puedan tomar sospecha, porque la vuestra fama vos sea guardada como debe, ca muchas veces face homne buenas obras et por algunas malas semejanzas que face, las gentes toman tal sospecha que empeece poco menos paral mundo et paral dicho de las gentes como si ficiese la mala obra. Et debedes saber que en las cosas que tañen a la fama, que tanto aprovecha o empece lo que las gentes tienen et dicen como lo que es verdat en si; mas cuanto para Dios et para el alma, non aprovecha nin empece, sinón las obras que el homne face et a cual entención son fechas.
Et el conde tovo este por buen ejiemplo et rogó a Dios quel dejase facer tales obras cuales entendía que cumplen para salvamiento de su alma et para guarda de su fama et de su honra et de su estado.
Et porque don Johan, tovo este por muy buen enjiemplo, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos que dicen así: