Nótese la mención de su rival Garcilaso; en la Crónica también se señala este su «catar mucho en agüeros»: lo mataron en el monasterio de Francisco de Soria, oyendo misa cuando se dirigía contra las tierras de D. Juan Manuel.

EJEMPLO XLVI

De lo que contesció a un filósofo que por ocasión entró en una calle do moraban malas mujeres.

Otra vez fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, en esta manera:

—Patronio, vos sabedes que una de las cosas del mundo por que homne más debe trabajar es por haber buena fama et por se guardar que ninguno non le pueda trabar en ella. Et porque yo sé que en esto nin en al, ninguno non me podría consejar mejor que vos, ruégovos que me consejedes en cual manera podré mejor encrescentar et levar adelante et guardar la mi fama.

—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—mucho me place desto que decides, et para que vos mejor lo podades facer, placerme hía que sopiésedes lo que contesció a un muy grand filósofo et mucho anciano.

E el conde le preguntó como fuera aquello.

—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—un muy grand filósofo moraba en una villa del reino de Marruecos. Et aquel filósofo había una enfermedad que cuandol era mester de se desembargar de las cosas sobejanas que fincaban de la vianda que había recebido, non lo podía facer sinón con muy grant dolor et con muy grant pena, et tardaba muy grand tiempo ante que pudiese seer desembargado.

Et por esta enfermedat que tenía mandábanle los físicos que cada quel tomase talante de se desembargar de aquellas cosas sobejanas, que lo probase luego, et non lo tardase; porque cuanto aquella materia más se quemase, más se desecaríe et más enduresceríe, en guisa, quel sería grand pena et grand daño para la salud del cuerpo. Et porque esto le mandaban los físicos facíelo et fallábase ende bien.

E acaesció, que un día yendo por una calle de aquella villa do moraba et do tenie muchos discípulos que aprendían dél, quel tomó talante de se desembargar como es dicho. Et por facer lo que los físicos le consejaban et era su pro, entró en una calleja para facer aquello que non pudíe escusar.