E un día, estando aquel mancebo con su padre, preguntol si había fecho lo quel mandara, et si había ganado muchos amigos. E el fijo díjole que si, que había muchos amigos, mas que señaladamente entre todos los otros había fasta diez de que era cierto que por miedo de muerte nin por ningun recelo, que nunca lo erraríen por queja, nin por mengua, nin por ocasión quel acaesciese.
E cuando el padre esto oyó, dijol: que se maravillaba ende mucho porque en tan poco tiempo pudiera haber tantos amigos et tales, ca él que era mucho anciano, nunca en toda su vida pudiera haber más de un amigo et medio.
E el fijo comenzó a porfiar diciendo que era verdat lo que él dicía de sus amigos. E desque el padre vió que tanto porfiaba el fijo, díjole que los probase en esta guisa:
Que matase un puerco et que lo metiese en un saco et que se fuese a casa de cada uno daquellos sus amigos et que les dijiese que aquel era un homne que él había muerto et, que era cierto, si aquello fuese sabido que non había en el mundo cosa quel pudiese escapar de la muerte a él et a cuantos sopiesen que sabían daquel fecho; et que les rogase, que pues sus amigos eran, quel encubriesen aquel homne et, si menester le fuese, que se pasasen con él a lo defender.
E el mancebo fízolo e fué probar sus amigos según su padre le mandara. Et desque llegó a casa de sus amigos et les dijo aquel fecho perigloso quel acaesciera, todos le dijieron, que en otras cosas le ayudaríen; mas que en esto, porque podrían perder los cuerpos et lo que habían, que non se atreverían a lo ayudar et que, por amor de Dios, que guardase que non sopiese ninguno que había ido a sus casas. Pero destos amigos algunos le dijieron que non se atrevían a facerle otra ayuda, mas que irían rogar por él: et otros le dijieron que cuando lo levasen a la muerte, que non le desampararían fasta que hobiesen complido en él la justicia, et quel farían honra al su enterramiento.
E desque el mancebo hobo probado así todos sus amigos et non falló cobro en ninguno, tornose para su padre et díjol todo lo quel acaesciera. E cuando el padre así lo vió venir, díjol, que bien podía ver ya que más saben los que mucho han visto et probado, que los que nunca pasaron por las cosas. E estonce le dijo que él non había más de un amigo et medio et que los fuese probar.
E el mancebo fué probar al que su padre tenía por medio amigo: et llegó a su casa de noche e levaba el puerco muerto a cuestas, et llamó a la puerta daquel medio amigo de su padre et contol aquella desaventura quel había contescido et lo que fallara en todos sus amigos, et rogol que por el amor que había con su padre que le acorriese en aquella cuita.
E cuando el medio amigo de su padre aquello vió, díjol: que con él non había amor nin afacimiento porque se debiese tanto aventurar, mas que por el amor que había con su padre, que gelo encubriría.
E entonce tomó el saco con el puerco a cuestas, cuidando que era homne, et levolo a una su huerta et enterrolo en un surco de coles; et puso las coles en el surco así como antes estaban et envió el mancebo a buena ventura.
Et desque fué con su padre, contol todo lo quel contesciera con aquel su medio amigo. E el padre le mandó que otro día cuando estudiesen en consejo, que sobre cualquier razón que departiesen que comenzase a porfiar con aquel su medio amigo, et sobre la porfia quel diese una puñada en el rostro, la mayor que pudiese.