Et andando así muy coitado, et non sabiendo que se facer, vió aquellos pañizuelos viles et rotos que estaban a un rincón et pensó de los vestir et que iría encubiertamente a su casa et que se vengaría muy cruelmente de todos los que tan grand escarnio le habían fecho. Et vistiose los paños et fuese muy encubiertamente al Alcazar, et cuando y llegó, vió estar a la puerta uno de los sus porteros que conoscía muy bien que era su portero, et uno de los que fueron con él al baño, et llamol muy paso et díjol quel abriese la puerta et le metiese en su casa muy encubiertamente porque non entendiese ninguno que tan envergonzadamente vinía.
El portero tenía muy buena espada al cuello et muy buena maza en la mano et preguntol: qué homne era que tales palabras dicía. Et el rey le dijo:
—¡Ah traidor! ¿Non te cumple el escarnio que me feciste tu et los otros en me dejar solo en el baño et venir tan envergonzado como vengo? ¿Non eres tu fulano, et non me conosces como yo so el rey, vuestro señor, que dejastes en el baño? Abreme la puerta ante que venga alguno que me pueda conoscer, et sinón, seguro sei que yo te faré morir mala muerte et muy cruel.
Et el portero le dijo:
—Homne loco, mesquino, ¿que estás diciendo? Ve a buena ventura et non digas más estas locuras, sinón, yo te castigaré bien como a loco, ca el rey pieza ha que vino del baño, et viniemos todos con él, et ha comido et es echado a dormir, et guárdate que non fagas aquí roido por quel despiertes.
Cuando el rey esto oyó, cuidando que gelo dicía faciendol escarnio, comenzó a rabiar de saña et de malenconía et arremetiose a él cuidandol tomar por los cabellos. Et de que el portero esto vió, non le quiso ferir con la maza, mas diol muy grand colpe con el mango en guisa quel fizo salir sangre por muchos lugares. De que el rey se sintió ferido et vió que el portero tenía buena espada et buena maza et que él non tenía ninguna cosa con quel pudiese facer mal, nin aún para se defender, cuidando que el portero era enloquecido, et que si más le dijiese, quel mataría por aventura, pensó de ir a casa del su mayordomo et de encobrirse y fasta que fuese guarido, et después que tomaría venganza de todos aquellos traidores que tan grand escarnio le habían traido.
Et desque llegó a casa de su mayordomo, si mal le contesciera en su casa con el portero, muy peor le acaesció en casa de su mayordomo.
Et dende, fuese lo más encubiertamente que pudo para casa de la reina, su mujer, teniendo ciertamente que todo este mal quel vinía porque aquellas gentes non le conoscían; et tenía sin duda, que cuando todo el mundo le desconociese, que non lo desconocería la reina, su mujer. Et desque llegó ante ella et le dijo cuanto mal le habian fecho et como él era el rey, la reina recelando que si el rey que ella cuidaba que estaba en casa sopiese que ella oíe tal cosa quel pesaría ende, mandol dar muchas palancadas, diciendol quel echasen de casa aquel loco quel dicía aquellas locuras.
El Rey desaventurado, de que se vió tan mal andante, non sopo qué facer et fuese echar en un hospital muy mal ferido et muy quebrantado, et estudo allí muchos días. Et cuando lo aquejaba la fambre iba demandando por las puertas et dicianle las gentes, et facianle escarnio, que cómo andaba tan lazdrado siendo rey de aquella tierra. Et tantos homnes le dijieron esto et tantas veces et en tantos logares, que ya él mismo cuidaba que era loco et que con locura pensaba que era rey de aquella tierra. Et desta guisa andudo muy grand tiempo, teniendo todos los quel conoscían que era loco de una locura que contesció a muchos; que cuidan por si mismos que son otra cosa o que son en otro estado.
Et estando aquel homne en tan mal estado, la bondat et la piedat de Dios que siempre quiere la pro de los pecadores et los acarrea a la manera como se pueden salvar, si por grand culpa non fuere, obraron en tal guisa, que el cativo del rey que por su soberbia era caido en tan grant perdimiento et a tan grand abajamiento, comenzó a cuidar que este mal quel viniera, que fuera por su pecado et por la grant soberbia que en él había, et, señaladamente, tovo que era por el vieso que mandara del cántico de Sancta María que de suso es dicho, que mudara con grant soberbia et por grant locura. Et desque esto fué entendiendo comenzó a haber atan grant dolor et tan grant repentimiento en su corazón, que homne del mundo non lo podría decir por la boca; et era en tal guisa que mayor dolor et mayor pesar había de los yerros que ficiera contra Nuestro Señor que del regno que había perdido, et vió cuanto mal andante el su cuerpo estaba, et por ende, nunca al facía sinón llorar et matarse et pedir merced a Nuestro Señor Dios quel perdonase sus pecados, que solamente nunca se acordó nin puso en su talante de pedir merced a Nuestro Señor Dios quel tornase en su regno nin en su honra; ca todo esto preciaba él en nada, et non cobdiciaba otra cosa sinón haber perdón de sus pecados et poder salvar el alma.