—Patronio—dijo el conde—ya vos he dicho que por tan buena cosa tengo el saber, et tanto querría dél haber lo más que pudiese, que por ninguna guisa nunca he de partir mano de facer todo mio poder por saber ende lo que más yo pudiere. Et porque yo sé que non podría fallar otro de quien más pueda saber que de vos, dígovos, que en toda mi vida nunca dejaré de vos preguntar et afincar por saber de vos lo que más yo pudiere.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—pues así es et así lo queredes, yo decirvos he algo segund lo entendiere de lo que fasta aquí non vos dije, mas pues veo que lo que vos he dicho se vos face muy ligero de entender, daquí adelante decirvos he algunas más oscuras que fasta aquí et algunas asaz llanas. Et si más me afincásedes, habervos he a fablar en tal manera que vos converná de aguzar el entendimiento para las entender.
—Patronio—dijo el conde—bien entiendo que esto me decides con saña et con enojo por el afincamiento que vos fago; pero como quier que segund el mio flaco saber querría más que me hablásedes claro que oscuro; pero tanto tengo, que me cumple lo que vos decides, que querría ante que me fablásedes cuanto oscuro vos quisierdes, que non dejar de me mostrar algo de cuanto vos sabedes.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—pues así lo queredes daquí adelante parad bien mientes a lo que vos diré.
—En el presente muchas cosas grandes son un tiempo grandes et non parescen et homne nada en el pasado las tiene—[52]
[52] Dicho queda en los preliminares que D. Juan Manuel adoptó el infantil expediente de hablar escuro, trocando el orden de las palabras, a veces en términos inverosímiles. Dona María Goyri interpretó acertadamente alguna frase; en las notas siguientes se ensaya la ordenación de las restantes ininteligibles.
—Todos los homnes se engañan en sus fijos en su apostura, et en sus bondades, et en su canto—Do mengua seso es muy grande por los ajenos grandes tener los yerros pequeños por los suyos—[53]
[53] Interprétese: «Muy grande mengua de seso es tener los ajenos yerros por grandes [et los] suyos por pequeños.»
—Del grand afacimiento nasce menosprecio—En el medrosas debe señor idas primero et las apresuradas ser sin el que saliere lugar, empero fata grand periglo que sea[54]—Non debe homne fablar ante otro muy sueltamente fasta que entienda qué comparación ha entre el su saber et el del otro—El mal por que toviere lo otro en que vee guardar en el que se non debe querer caya—[55]
[54] Tal vez querrá decir: «Empero, el Señor debe ser [el] primero que saliere en las medrosas e apresuradas idas, fasta que sea el lugar sin grand peligro.»