Mas defiéndete bien como varón[18].
[18] Está la misma fábula en La Fontaine, fábula XVIII del Libro XII.
EJEMPLO XIII
De lo que contesció a un homne que tomaba perdices.
Fablaba otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et dijole:
—Patronio, algunos homes de grand guisa et otros que lo non son tanto me facen a las vegadas enojos et daños en mi facienda et en mis gentes, et cuando son ante mi, dan a entender que les pesa mucho porque lo hobieron a facer, et que lo non ficieron sinón con muy grand mester et con muy grant cuita et non lo pudiendo escusar. Et porque yo querría saber lo que debo facer cuando tales cosas me ficieren, ruégovos que me digades lo que entendedes en ello.
—Señor conde Lucanor—dijo Patronio—, esto que vos decides, que a vos contesce, sobre que me demandades consejo, paresce mucho a lo que contesció a un homne que tomaba perdices.
E el conde le rogó quel dijiese como fuera aquello.
—Señor conde—dijo Patronio—, un homne paró sus redes a las perdices; et desque las perdices fueron caidas en la red, aquel que las cazaba llegó a la ret en que yacían las perdices: et, así como las iba tomando, matábalas et sacábalas de la red; et en matando las perdices, dabal viento en los ojos tan recio quel facía llorar. Et una de las perdices que estaba viva en la red comenzó a decir a las otras:
—Vet, amigas, lo que face este homne! como quiera que nos mata, sabet que ha grand duelo de nos, et por ende está llorando!