Et otra perdiz que estaba y, más sabidora que ella, et que con su sabiduría se guardara de caer en la red, respondiol así:

—Amiga, mucho gradesco a Dios porque me guardó, et ruego a Dios que guarde a mi et a todas mis amigas del que me quiere matar et facer mal, et me da a entender quel pesa del mio daño.

Et vos, señor conde Lucanor, siempre vos guardat del que vierdes que vos face enojo et da a entender quel pesa por ello porque lo face; pero si alguno vos ficier enojo, non por vos facer daño nin deshonra, et el enojo non fuere cosa que vos mucho empesca, et el homne fuer tal de que hayades tomado servicio o ayuda, et lo ficiere con queja o con mester, en tales logares, conséjovos yo que cerredes el ojo en ello, pero en guisa que lo non faga tantas veces, dende se vos siga daño nin vergüenza; mas, si de otra manera lo ficiese contra vos, estrañadle en tal manera porque vuestra facienda et vuestra honra siempre finque guardada.

E el conde tovo por buen consejo este que Patronio le daba et fízolo así et fallose ende bien.

Et entendiendo don Johán, que este ejiemplo era muy bueno, mandolo poner en este libro et fizo estos viesos, que dicen así:

Quien te mal faz mostrando grand pesar,

Guisa como te puedas dél guardar[19].

[19] Figura en el Libro de los Gatos, Rivadeneyra, tomo LI, pág. 544; dice la moraleja, de los prelados y señores que con dolor hipócrita tiranizan a sus súbditos. Origen oriental.

EJEMPLO XIV

Del miraglo que fizo Sancto Domingo cuando predicó sobre el logrero.