Et vos, señor conde, pues sabedes que habedes a morir, por el mi consejo nunca por vicio nin por folgura dejaredes de facer tales cosas, porque, aun desque vos murierdes, siempre viva la fama de los vuestros fechos.

E al conde plogo mucho desto que Patronio le consejó, et fízolo así, et fallose dello muy bien.

Et porque don Johán, tovo este ejiemplo por muy bueno, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así:

Si por vicio et por folgura la buena fama perdemos,

La vida muy poco dura; denostados quedaremos[22].

[22] Se refiere de modo muy semejante en la Crónica General, 3.ª parte, cap. XVIII, y con muy semejantes palabras en el Poema de Fernán González, por ejemplo, estrofa 347 (ed. Riv. LVII, pág. 400), «El vicioso e el lacerado amor han de morir...»

EJEMPLO XVII

De lo que contesció a un homne que había muy grant fambre, quel convidaron otros muy flojamente a comer.

Otra vez, fablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, et díjole así:

—Patronio, un homne vino a mí et díjome que faría por mí una cosa que me cumplía a mí mucho: et como quier que me lo dijo, entendí en él que me lo decía tan flojamente quel plazdríe mucho si yo escusase de tomar dél aquella ayuda. Et yo de una parte entiendo que me cumpliría mucho de facer aquello que me él ruega, et de otra parte, he muy grand embargo de tomar de aquel ayuda, pues veo que me lo dice tan flojamente. Et por el buen entendimiento que vos habedes, ruégovos que me digades lo que vos paresce que debo facer en esta razón.