—Ea, don Pero Melendez, vos que decides siempre, que lo que Dios face, esto es lo mejor, tenedvos agora este bien que Dios vos ha fecho.
Et él díjoles que ciertos fuesen que, como quier que ellos tomaban grand pesar desta ocasión quel conteciera, que ellos verían que pues Dios lo ficiera, que aquello era lo mejor. Et por cosa que ficieron nunca desta entención le pudieron sacar.
Et los quel estaban esperando por le matar por mandado del rey, desque vieron que non venía, et sopieron lo quel había acaescido, tornáronse paral rey et contáronle la razón porque non pudieran complir su mandado.
Et don Pero Melendez estovo grand tiempo que non pudo cabalgar: et en cuanto él así estaba maltrecho, sopo el rey que aquello que habían asacado a don Pero Melendez, que fuera muy grant falsedat, et prendió a aquellos que se lo habían dicho. Et fué ver a don Pero Melendez, et contol la falsedat que dél le dijieron, et como le mandara él matar, et pidiol perdón por el yerro que contra él hobiera de facer et fízole mucho bien et mucha honra por le facer emienda. Et mandó luego facer muy grand justicia antél daquellos que aquella falsedat le asacaron.
Et así libró Dios a don Pero Melendez, porque era sin culpa et fué verdadera la palabra que él siempre solía decir «que todo lo que Dios face, que aquello es lo mejor».
Et vos, señor conde Lucanor, por este embargo que vos agora vino non vos quejedes, et tenet por cierto en vuestro corazón, que todo lo que Dios face, que aquello es lo mejor; et si lo así pensáredes, él vos lo sacará todo a bien; pero debedes entender, que las cosas que acaescen son en dos maneras: la una es, que viene a homne algún embargo en que se puede poner algún consejo; la otra es, que viene algún embargo en que se non puede poner ningún consejo. Et en los embargos en que se puede poner algún consejo, debe facer homne cuanto pudiere por lo poner, y et non lo debe dejar por atender, que por voluntad de Dios o por aventura se enderezará, ca esto sería tentar a Dios; mas, pues el homne ha entendimiento et razón, todas las cosas que facer pudiere por poner consejo en las cosas quel acaescieren débelo facer; mas en las cosas en que se non puede poner y ningún consejo, aquellas debe homne tener, que pues se facen por voluntad de Dios, que aquello es lo mejor. Et pues esto que vos acaesció es de las cosas que vienen por voluntad de Dios, et en que se non puede poner consejo, poned en vuestro talante que, pues Dios lo face, que es lo mejor; et Dios lo guisará que se faga así como lo vos tenedes en corazón.
E el conde tovo que Patronio le decía la verdat et le daba buen consejo, et fízolo así et fallose ende bien.
Et porque don Johán, tovo este por buen enjiemplo, fízolo escribir en este libro et fizo estos viesos, que dicen así:
Non te quejes por lo que Dios ficiere,
Ca por tu bien sería cuando El quisiere[24].