Et el golfín respondiol como si non sopiese nada de aquello:

—Señor, cuanto yo desto sabía, todo vos lo he mostrado, et de allí adelante vos lo faredes tan bien como yo; pero, conviene que sepades una cosa, que qualquier destas cosas que mengüe non se podría facer esto oro.

Et desque esto hobo dicho despediose del rey et fuese para su casa.

E el rey probó sin aquel maestro de facer él oro, et dobló la recepta, et salió peso de dos doblas de oro. E otra vez dobló la recepta, et salió peso de cuatro doblas; et así como fué cresciendo la recepta, así salió peso de doblas. E desque el rey vió que él podía facer cuanto oro quisiese, mandó traer tanto daquellas cosas para que pudiese facer mil doblas. Et fallaron todas las otras cosas, mas non fallaron el tabardíe: e desque el rey vió que pues menguaba el tabardíe, que se non podía facer el oro, envió por aquel que se lo mostrara facer, et dijol que non podía facer el oro como solía. Et él preguntol si tenía todas las cosas que él le diera por escripto. Et el rey dijol que sí, mas quel menguaba el tabardíe.

E estonce le dijo el golfín: que por cualquier cosa que menguase que non se podía facer el oro, et así lo había él dicho el primero día.

E estonce preguntó el rey si sabía él do había este tabardíe; e el golfín le dijo que sí.

E entonce le mandó el rey que, pues él sabía do era, que fuese él por ello et trojiese tanto porque pudiese facer tanto cuanto oro quisiese.

E el golfín le dijo que como quier que esto podría facer otro tan bien o mejor que él, si el rey lo fallase por su servicio que iría por ello que en su tierra fallaría ende asaz: e estonce contó al rey lo que podría costar la compra e la despensa, et montó muy grand haber.

Et desque el golfín lo tovo en su poder, fuese su carrera et nunca tornó al rey. Et así fincó el rey engañado por su mal recabdo. Et desque vió que tardaba más de cuanto debía, envió el rey a su casa por saber si sabían dél algunas nuevas. Et non fallaron en su casa cosa del mundo, sinón un arca cerrada: et desque la abrieron, fallaron y un escripto que dicía así:

«Bien creed que non ha en el mundo tabardíe; más, sabet que vos he engañado, et cuando yo vos dicía que vos faría rico, debiérades decir que lo ficiese primero a mi et que me creeríedes.»