Et desque fué en su casa con las gentes comenzó a decir maravillas de cuanto bueno et cuanto maravilloso era aquel paño, et dicia las figuras et las cosas que había en el paño, pero et estaba con muy mala sospecha.
Ea cabo de dos o tres días, mandó a su alguacil que fuese veer aquel paño. Et el Rey contol las maravillas et estrañezas que viera en aquel paño. E el alguacil fué allá.
Et desque entró et vió los maestros que tejían et dicían las figuras et las cosas que había en el paño et oyó al Rey como lo había visto, et que él non lo veía, tovo que porque no era fijo daquel padre que él cuidaba, que por esto non lo veía, et tovo que, si gelo sopiesen que perdería toda su honra. Et por ende comenzó a loar el paño tanto como el Rey o más.
Et desque tornó al Rey et le dijo que viera el paño et que era la más noble et la más apuesta cosa del mundo, tóvose el rey aun más por mal andante pensando que, pues el alguacil viera el paño et él non lo viera, que ya non había dubda que él non era fijo del Rey que él cuidaba. Et por ende, comenzó más de loar et de afirmar más la bondat et la nobleza del paño et de los maestros que tal cosa sabían facer.
Et otro día, envió el Rey otro su privado et conteciól como al Rey et a los otros. ¿Que vos diré más? Desta guisa et por este recelo fueron engañados el Rey et cuantos fueron en su tierra, ca ninguno non osaba decir que non veíe el paño.
Et asi pasó este pleito fasta que vino una grand fiesta. Et dijieron todos al Rey que vistiese aquellos paños para la fiesta.
Et los maestros trajiéronlos envueltos en muy buenas sábanas, et dieron a entender que desvolvían el paño et preguntaron al Rey que quería que tajasen de aquel paño. Et el Rey dijo cuales vestiduras quería. Et ellos daban a entender que tajaban et que medían el talle que habían de haber las vestiduras, et después que las coserían.
E cuando vino el día de la fiesta vinieron los maestros al Rey, con sus paños tajados et cosidos et ficieronle entender quel vistian et quel allanaban los paños. Et asi lo ficieron fasta que et Rey tovo que era vestido, ca el non se atrevía a decir que él non veía el paño.
Et desque fué vestido tan bien como habedes oido cabalgó para andar por la villa, mas de tanto le avino bien que era verano.
Et desque las gentes lo vieron así venir et sabían que el que non veía aquel paño que non era fijo de aquel padre que cuidaba, cuidaba cada uno que los otros lo veían et él non lo veía, que si lo dijiese sería perdido et deshonrado. Et por esto fincó aquella poridat guardada, que non se atrevíe ninguno a lo descubrir fasta que un negro que guardaba el caballo de Rey et que non había que pudiese perder llegó al Rey et dijol: