Et él fuese luego para aquel homne bueno, et amos eran mucho amigos, et dijol todo lo que pasaba con su fijo et rogol que, pues su fijo se atrevía a casar con su fija, quel ploguiese et que gela diese para él. E cuando el homne bueno esto oyó decir a aquel su amigo díjole:
—Por Dios, amigo, si yo tal cosa ficiese seervos hía muy falso amigo, ca vos habedes muy buen fijo, et ternía que facía muy grant maldad si yo consintiese su mal nin su muerte; et so cierto que, si con mi fija casase, que o sería muerto o le valdría más la muerte que la vida: et non entendades que vos digo esto por non complir vuestro talante, ca si la quisierdes, a mi mucho me place de la dar a vuestro fijo o quienquier que me la saque de casa.
Et aquel su amigo le dijo: quel gradescía mucho cuanto le dicía, et que, pues su fijo quería aquel casamiento, quel rogaba quel ploguiese.
E el casamiento se fizo, et llevaron la novia a casa de su marido. Et los moros han por costumbre que adoban de cenar a los novios et pónenles la mesa et déjanlos en su casa fasta otro día.
Et ficiéronlo aquellos así: pero, estaban los padres et las madres et los parientes del novio et de la novia con gran recelo, cuidando que otro día fallarían el novio muerto o muy maltrecho.
E luego que ellos fincaron solos en casa, asentáronse a la mesa, et ante que ella hubiese a decir cosa, cató el novio en derredor de la mesa, et vió un perro et dijol ya cuanto bravamente:
—¡Perro, danos agua a las manos!
E el perro non lo fizo. Et él comenzose a ensañar et dijol más bravamente que les diese agua a las manos. Et el perro non lo fizo. Et desque vió que lo non facía, levantose muy sañudo de la mesa et metió mano a la espada et enderezó al perro. E cuando el perro lo vió venir contra sí comenzó a foir et él en pos él, saltando amos por la ropa et, por la mesa, et por el fuego, et tanto andido en pos dél fasta que lo alcanzó, et cortole la cabeza et las piernas, et los brazos et fízolo todo pedazos et ensangrentó toda la casa et toda la mesa et la ropa.
Et así muy sañudo et todo ensangrentado tornose a sentar a la mesa et cató enderredor, et vió un gato et dijol quel diese agua a las manos: et porque non lo fizo díjole:
—¿Cómo don falso traidor, non vistes lo que fiz al perro porque non quiso facer lo quel mandé yo? Prometo que, si poco nin más conmigo porfías, que esto mismo faré a ti que al perro.