El gato non lo fizo, ca tampoco es su costumbre de dar agua a manos, como del perro. Et porque non lo fizo, levantose et tomol por las piernas et dió con él a la pared et fizo dél más de cien pedazos et mostrandol muy mayor saña que contra el perro.
Et así bravo et sañudo et faciendo muy malos contenentes tornose a la mesa et cató a todas partes: e la mujer quel vió esto facer, tovo que estaba loco o fuera de seso et non dicía nada.
Et desque hobo catado a cada parte, vió un su caballo que estaba en casa, et él non había más de aquel et dijol muy bravamente que les diese agua a las manos: e el caballo non lo fizo: e desque vió que non lo fizo dijol:
—¿Cómo, don caballo, cuidades que porque non he otro caballo, que por eso vos dejaré si non ficierdes lo que yo vos mandare? Desa vos guardat, que si por vuestra mala ventura, non ficierdes lo que yo vos mandare, yo juro a Dios, que tan mala muerte vos dé como a los otros: et non ha cosa viva en el mundo que non faga lo que yo mandare, que eso mismo non le faga.
E el caballo estudo quedo. Et desque vió que non facía su mandado, fué a él et cortol la cabeza con la mayor saña que podía mostrar e despedazolo todo.
E cuando la mujer vió que mataba el caballo non habiendo otro et que dicía que esto faría a quiquier que su mandado non cumpliese, tovo que esto ya non se facía por juego, et hobo tan grand miedo que non sabía si era muerta o viva.
Et él así bravo et sañudo et ensangrentado tornose a la mesa, jurando que si mil caballos et homnes et mujeres hobiese en casa quel saliesen de mandado, que todos serían muertos. E asentose et cató a cada parte teniendo la espada sangrienta en el regazo: et desque cató a una parte et a otra et non vió cosa viva, volvió los ojos contra su mujer muy bravamente et dijol con grand saña teniendo la espada en la mano:
—Levantavos et datme agua a las manos.
E la mujer que non esperaba otra cosa sinón que la despedazaría toda, levantose muy apriesa et diol agua a las manos. Et dijola él:
—¡Ah! ¡cómo gradesco a Dios, por que ficiestes lo que vos mandé, ca de otra guisa, por el pesar que estos locos me ficieron eso mesmo hobiera fecho a vos que a ellos!