Et a cabo de algunos días tornó a ella et dijol que había fallado un homne muy sabidor et quel dijiera: que si hobiese unos pocos de cabellos de la barba de su marido de los que están en la garganta, que faría con ellos una maestría que perdiese el marido toda la saña que había della, et que vivirían en buena vida como solían o por aventura mejor, et que a la hora que viniese, que guisase que se echase a dormir en su regazo. Et diole una navaja con que cortase los cabellos.
Et la buena mujer, por el grand amor que había a su marido, pesándole mucho de la estrañeza que entrellos había caido et cudiciando más que cosa del mundo tornar a la buena vida que en uno solian haber, dijol: quel placía et que lo faría así. Et tomó la navaja que la mala beguina trajo para lo facer.
Et la beguina falsa tornó al marido, et dijole: que había muy grand duelo de la su muerte, et por ende que gelo non podía encobrir, que sopiese que su mujer le quería matar et irse con su amigo, et por que entendiese quel dicía verdat, que su mujer et aquel su amigo habían acordado que lo matasen en esta manera: que luego que viniese, que guisaría que él que se adormiese en su regazo della, et desque fuese adormido, quel degollase con una navaja que tenía paral degollar.
Et cuando el marido esto oyó, fué mucho espantado, et como quier que ante estaba con mal cuidado por las falsas palabras que la mala beguina le había dicho, por esto que agora dijo fué muy cuitado et puso en su corazón de se guardar et de lo probar, et fuese para su casa.
Et luego que su mujer lo vió, recibiolo mejor que los otros días de ante, et dijol que siempre andaba trabajando et non quería folgar nin descansar, mas que se echase allí cerca della et que pusiese la cabeza en su regazo et ella quel espulgaría.
Et cuando el marido esto oyó, tovo por cierto lo quel dijiera la falsa beguina et por probar lo que su muger faría echose a dormir en su regazo et comenzó de dar a entender que durmía. Et de que su muger tovo que era adormido bien, sacó la navaja para le cortar los cabellos, segund la falsa beguina lo había dicho. E cuando el marido le vió la navaja en la mano cerca de la su garganta, teniendo que era verdat lo que la falsa beguina le dijiera, sacol la navaja de las manos et degollola con ella.
Et al roido que se fizo cuando la degollaba, recudieron el padre et los hermanos de la mujer. Et cuando vieron que la mujer era degollada et que nunca fasta aquel día oyeron al su marido nin a otro homne ninguna cosa mala en ella, por el grand pesar que hobieron, enderezaron todos al marido et matáronlo.
Et a este roido recudieron los parientes del marido et mataron a aquellos que mataron a su pariente. Et en tal guisa se revolvió el pleito, que se mataron aquel día la mayor parte de cuantos eran en aquella villa.
Et todo esto vino por las falsas palabras que sopo decir aquella falsa beguina. Pero, porque Dios nunca quiere que el que mal fecho face, que finque sin pena nin aun que el mal fecho sea encubierto, guisó que fuese sabido que todo aquel mal viniera por aquella falsa beguina e ficieron della muchas malas justicias, et diéronle muy mala muerte et muy cruel.
Et vos señor conde Lucanor, si queredes saber cual es el peor homne del mundo et de que más mal puede venir a las gentes, sabet que es el que se muestra por buen cristiano et por homne bueno et leal et la su entención es falsa, et anda asacando falsedades et mentiras por meter mal entre las gentes. Et conséjovos yo que siempre vos guardedes de los que vierdes que se facen gatos religiosos, que los más dellos siempre andan con mal et con engaño, et para que los podades conoscer, tomad el consejo del Evangelio que dice: «A fructibus eorum cognoscetis eos» que quiere decir: «que por las sus obras los cognosceredes», ca cierto sed que non ha homne en el mundo que muy luengamente pueda encubrir las obras que tiene en la voluntad ca bien las puede encubrir algún tiempo, mas non luengamente.