Dal-lang ayá daldal-lut.

Dal-lang ayá dumidinal-lot.

Lo trascribo, porque no sé traducirlo ni lo entiendo, á pesar de que soy ilocano; parece que no significa nada.

Doy la traducción de una letra del consabido arikenken, que me facilitó un ilocano.

Un mozo, frente á una jóven, con quien baila, canta en ilocano lo siguiente:

«En este respetable concurso y muy apreciable reunión (la repetición es propia de la poesía ilocana) soy el elegido para dar alegría á la tristeza, pues si el corazón se halla bajo la sombra del pesar, dolores caerán sobre nosotros como las olas del mar.—Bien que yo comprenda mi poco valer, declaro, sin embargo, mi amor, ya que adorar no está prohibido, pues dicen los sábios, que el amor es ciego, (llama la atención que los filipinos, en general, saben, que Venus y Cupido son dioses de la hermosura y del amor), que cautiva á los ricos y pobres.—Por eso, vida de mi alma, clara y radiante motiá (fuego fabuloso, que sale de la boca de los gallos privilegiados), contesta pronto confirmando la certeza de que no son iguales el ciego y el que tiene sana vista; vamos, contesta si es cierto lo que he dicho.»

A esta provocación, la jóven responde entonando versos ilocanos que literalmente traducidos, dicen:

«Ya que pides mi opinión acerca de lo que acabas de decir, te manifestaré que ciertamente el amor no escoge, y para él, tanto el rico como el pobre valen lo mismo.—Pero hay muchas clases de amor: hay engañoso, lo cual es crueldad, amor fraternal y amor universal, siendo el más estimable el amor que enlaza á dos corazones, si se sabe conservarlo.—La ley y nuestra dulce religión no lo prohiben, y el sabio se vuelve necio, si este amor (conyugal) lo domina, por eso este amor, repito, es el más apreciable, ante el cual los reyes se hincan de rodillas.»

En ésto, ambos bailarines entonan á duo una estrofa, con la que ruegan á los concurrentes disimulen la modestía de su zarzuela improvisada ó arikenken.