Muchas, muchísimas son naturalmente poetisas; pero no os alarmeis, que pronto vamos á ver lo que es la Poética filipina.
V
LA POÉTICA FILIPINA
Es muy especial. El oido del poeta es el único ritmo y su capricho el metro. Sólo una rima muy imperfecta y sui géneris se observa en ella; no hay asonantes ni consonantes; mejor dicho, sí los hay, pero no es necesario buscarlos, pues en el verso se prescinde de que sean tales.
Si la última letra de un verso es vocal, todos los demás de la misma estrofa deben terminar en igual letra, advirtiendo que los filipinos suelen confundir la O con la U, y la E con la I, lo cual obedece á que los dialectos filipinos tenían sólo tres vocales en la época de la Conquista, y en su antiquísimo alfabeto había una letra que representaba la E y la I indistintamente, porque entre estas letras no existía diferencia alguna y se usaban según los gustos de los que hablaban, si eran de poblado ó de campo. También había un carácter que del mismo modo representaba la O que la U.
Los filipinos consuenan la sílaba acentuada con la nó. Y si un verso acaba en los diptongos ao ó io (aw ó iw) que son de sonido especial, los demás de la misma estrofa deben terminar en los mismos diptongos.
Si la terminación de un verso es consonante, los demás deben acabar en sonidos semejantes, como por ejemplo: se consuenan entre sí paít, láng̃it y lading̃it.
Cada estrofa contiene sólo cuatro versos, y puede tener diferente terminación de las demás. Excuso decir que en la Poética filipina no hay sonetos, sáficos, cuartetos, redondillas ni cuartetas propiamente tales. Los tagalos ya cuentan las sílabas, y á veces emplean estrofas de cinco ó más versos.
Para las felicitaciones emplean versos acrósticos.