Bernardo Favía, inspirado vate ilocanista, se hallaba en un apuro, porque no le satisfacía cierta estrofa de una composición suya; ya había compuesto y borrado muchas y maldecía á su numen porque no daba con lo que buscaba.
En esto, la señora se enteró de su apuro y le contestó á Favía:—Toma la pluma y escribe.
É improvisó una estrofa. Ésta no solamente satisfizo á Favía, sino que resultó mejor que cada una de las demás estrofas y que todo el poema.
VIII
Vamos á terminar este capítulo, reproduciendo la composición que dediqué al Papa Leon XIII por su jubileo sacerdotal, en el álbum poético ofrecido por el que fué Arzobispo de Manila, Excmo. é Ilustrísimo Sr. D. Fr. Pedro Payo.
LEON á naslag! ¿apayapay ayá,
á nupay nacalcaldaang á baludca,
napang-lao quet aoananca sanicuá,
amin á lubong agrucbab quenca itá?…