Esto, si el curandero dá en volver daño por daño á los enemigos invisibles. Otras veces prefiere aplacar la ira de estos con estas ceremonias: cuelga de la cabecera del enfermo un huevo de gallina; mata un cerdo blanco y lo divide en dos partes: una para el curandero y otra … para el mismo; pero mientras la primera se la lleva con conocimiento de todos, la otra lo hace con amaños y embustes. La condimenta, y una voz cocida, la reparte en varios platos, y á éstos los lleva al sitio donde haya estado el doliente, para que se los coman los espíritus indignados, y en efecto … desaparecen los contenidos. Esta práctica es reminiscencia de su antigua teogonía.

Que á pesar de tantas ceremonias y de tan estupenda cencia del nuevo Dr. Sangredo, ¿murió, por fin, el enfermo?

¡Ah!… en ese caso indudablemente un asuang fué la causa de todo. Hay que buscar á ese guapo y asesinarle.

¿Y quién es él?… Un hombre ó una mujer que tiene pactos con el demonio; no entra en las iglesias y demás lugares sagrados; tiene un agujero en el sobaco que contiene aceite, maravilloso óleo que le hace volar á do quiera; cuando anda, no parece sino sacudiendo una estera (petate); sus uñas son muy largas, y su lengua horriblemente dilatada, negra y flexible como la seda. Gusta mucho de la carne humana, especialmente de la de los fetos; por eso procura lamer el vientre de alguna embarazada y con esto sólo muere ella y el asuang logrará su manjar favorito, tal es el feto. Toma las formas que quiere, la de un perro, de un gato, ave ú otro animal cualquiera.

Por la noche es cuando recorre el mundo. En las primeras horas sale á esplorar las casas, donde más tarde y mientras el mundo duerme, pueda impunemente hacer sus fechorías; coge á niños abandonados y á caminantes solitarios. A media noche deja en un rincon de la casa la mitad de su cuerpo á partir de la cintura á los piés, y la otra mitad vuela en busca del sustento diario. Si uno sorprende la ausencia del asuang y logra salar la mitad abandonada en la parte de unión, al volver éste, ya no podrá unir las dos mitades.

El tiktik, ave nocturna, anuncia con su canto la proximidad del asuang, por lo cual éste le persigue y son enemigos. En cambio, el caiman es amigo del asuang. Comparte uno con otro su presa y ambos gustan de la carne humana. Por lo regular, el asuang vive en chozas asentadas en las orillas de un río.

Los visayas suelen designar como tales á los deformes, feos y de aspecto fenomenal. ¡Y pobre del que la opinión señale como tal! Se citan asesinatos de personas inocentes. Los parientes del difunto, cuya muerte se atribuye á un asuang, suelen por la noche ir á asesinar al presunto, y dentro de las 24 horas de haberle herido, tomando cualquier pretexto, van á verle y hablar con él; sin estas ceremonias, ó van fuera del tiempo oportuno, sé curará con pasmosa prontitud.

¡Ay del presunto asuang! Aunque fuese más hermoso que Absalon y más rico que los Roschilds, nadie querrá casarse con él ni con sus hijos; todos huyen horrorizados de él; le reciben con agasajo por puro temor, pero deseando que se vaya lo más pronto posible. Si ven en su casa algun animal, creen que es el mismo asuang metamorfoseado.

El pájaro llamado en visaya bauá es un asuang trasformado en la época prehistórica, segun los visayas, los cuales temen encontrarle, no sea que les convierta en asuang, pájaro ú otra clase de animal, ó que les devore.

Las embarazadas, sobre todo, temen mucho al asuang y suponen que éste pasea por la noche alrededor de su casa, viendo de devorar el feto.