Hasta no pocos indígenas de Manila creían en las patrañas relativas al rey Gavino, y millares de ellos fueron á presenciar su embarco al ir á su deportación.
En noviembre último, dos vejetes pillos que se llamaban Elias y Enoc, han profetizado en Pangasinan y Tarlac que se acercaba el fin del mundo y que sólo se libraría de la destrucción general el barrio de Santa Ana.
Muchos ambageles (vocablo pangasinan que significa locos) creyeron en la patraña y acudieron al barrio de salvación; pero el pedáneo y un sargento de la Guardia civil de Asingan prendieron á muchos de los numerosos crédulos y acabó la secta.
No tan fácilmente se deshizo la de Bisayas: la secta de Ludovico I desapareció no sin grandes esfuerzos y lamentables consecuencias en Samar; pero pronto se reprodujo en Negros, donde también causó la pérdida de muchas vidas, y aunque se logró matar á Bohaue, la secta y las fechorías de los fanáticos no acabaron con la muerte de aquel, y creemos que la de Antique es una rama de la de Negros.
Los fanáticos de Antique, asesinaron en 1888 á varios Guardias civiles y durante algunas horas fueron los señores del pueblo de Quintas, habiendo intentado saquear el convento.
Uno de los dios-diosans visayas llevaba por amuleto una bola con un busto de Napoleón I.
Antíguamente el cerro de Pang̃ibalon en las islas Visayas, era el más célebre adoratorio de los indígenas; pero en estos tiempos se reunen en los montes de Tubung̃an de Iloilo los fanáticos, y hace años, asesinaron al P. Badreña, párroco de aquel pueblo, al tratar de perseguirles.
El monte de San Cristobal en la Laguna, es famoso entre los tagalos por los muchos prodigios que allí se vén y se oyen, según narran. Y allí ván muchos tagalos en peregrinación, especialmente en la cuaresma. Al penetrar en la cueva, depositan dinero en un agujero, que no saben hasta donde termina, creyendo los donantes que los guardan para sí los invisibles génios. Éstos indudablemente son gente que conoce por dónde extraer el dinero depositado. La cueva tiene secretos concavidades donde se esconden varios pillastres, (tal vez criminales que huyen de la persecución de la justicia): algunos que la han visitado, aseguran haber oido voces de Sacerdote que, al parecer, está celebrando misa invisiblemente. Y lo exageran muchos, diciendo haber visto Sacerdotes sin cabeza, celebrando el Santo Sacrificio.
Los Dios-Dios é Diosdiosan, que también se llaman así, usan amuletos, piedras maravillosas, yerbas amatorias, y sería cuento de nunca acabar citarlos uno por uno.
Los bandidos sacan también buen partido de la credulidad de los ignorantes, haciéndose creer invulnerables, gracias á unos talismanes que llevan.