—Vamos á las pruebas: los capitanes de este pueblo (ex-gobernadorcillos) que viven, son: Andong (Fernando), Islao (Wenceslao), Asia (Deogracias), Ansong (Juan), Ittong (Evaristo), Maddó (Romualado) y su servidor. Pues bien: el primero, que fué muy querido del pueblo, perdió todos sus bienes con el cargo y entró una vez en la cárcel, siendo persona muy honrada; el segundo está aún en presidio, porque quiso hacer picardías y no supo hacerlas bien; el tercero, por sus torpezas frecuentaba la carcel, sin ser pillo; el cuarto perdió un brazo en la persecución de malhechores, porque alardeaba de valiente ó buen servidor del Estado, y ya sabe V. bien que no solo su brazo perdió; el quinto pagó caras las picardías del directorcillo y otros á quienes había obedecido de buena fé; el sexto pasó muchos meses en la prisión por no tener con que abonar los cargos de las cabecerías vacantes y otros gastos que puede abonar un gobernadorcillo; y yo … fuí el único que no entró en la carcel, ni oyó reprimendas porque yo conocía de antemano el oficio; pero crea V.—que solo lo solicité deslumbrado por el prurito de ser jefe local; pronto me arrepentí y aunque verdaderamente salí ganando, juro que nunca más aceptaré el cargo.

Fijo Isio en la idea de salvarse con el cargo de gobernadorcillo, debió haber oido distraidamente á su interlocutor; solo así se comprende que al final de aquellas buenas lecciones, contestase.

—Dígame V. la verdad: ¿Su opinión obedecerá á que está desesperado de poder hacer triunfar mi candidatura?

—¡Qué no he de poder yo!—rugió el ex-gobernadorcillo, herido en su amor propio.—¡Siempre he derrotado á mis adversarios!

—Bueno; por la gran influencia que justamente ejerce V. sobre el pueblo, he de ser elegido seguramente gobernadorcillo, ¿no es eso, capitan?—Contestó Isio, conociendo el pié de que cojeaba su interlocutor.

— Sí, hombre; ya que se empeña.

V

Isio, procurando explotar en provecho (no digo suyo) de su candidatura, el orgullo del viejo, publicó que estaba apoyada por éste, y por medio de varios amigos íntimos suyos propaló la noticia de que el partido opuesto se preparaba afanosamente á la lucha electoral y que creían triunfarse fácilmente de Isio y del viejo.

En vista de tales noticias, éste, que era muy astuto y vanidoso, tomó á pechos llevar avante la candidatura de Isio.