Y cuando tocan á tachar á los candidatos á gobernadorcillos, ¡oh! aquello es indescriptible é inusitado.

Ya lo ha probado Cantú con la historia universal de la humanidad en la mano, que la indolencia ó indiferentismo es efecto de la tiranía muchas veces. ¿Por qué los indígenas en ese caso defienden tenazmente á sus partidarios? ¿Por qué esa energía en acusar?… Sencillamente, porque saben que eso les está permitido, y nadie les cohibe. Concededles, pues, más derechos; no limiteis los que les correspondan, y sólo entonces podreis juzgar de su cacareada inercia.

VI

Isio fué derrotado por sus adversarios y ocupó el segundo lugar en la terna.

Humillado el viejo padrino de Isio, se mordía los labios, no podía hablar de despecho y de vergüenza; al paso que los del opuesto bando celebraban su triunfo con comilonas, libaciones de basi (vino) y animadas tertulias. Y unos ante el golpe fatal de su derrota, y otros ante su deslumbradora victoria, todos se olvidaron de pedirse mútuamente explicaciones de los insultos que se habían cruzado delante de todo el pueblo.

Isio todavía se atrevió á aparecer delante del ex-gobernadorcillo, su padrino, quien había tomado más empeño en la lucha.

Sí, el pretendiente fué melancólico á la casa del viejo, y fué indescriptible su primera entrevista: instintivamente bajaron corridos los ojos al suelo.

—¿Qué tal, cómo sigue V.?—al fin Isio pudo murmurar.

Comprendiendo el viejo lo que con esto queria decir, contestó: