—No desespere V.; todavía hay remedio; estamos no más á la mitad de la guerra, casi se puede decir que aún no hemos roto el fuego, y esos tontos ya cantan victoria … Calle V.; ahora, se necesita mucha prudencia y sigilo … Trabajaremos, y V. será elegido.

—Veremos!

—¿Cómo veremos? Es preciso seguir ad pedem litteræ mis consejos.


Cuando menos lo pensaba el elegido en primer lugar, que ya se había gastado mucho por celebrar su triunfo, y contraido deudas, pues el pueblo en nada se niega á los gobernadorcillos actuales ó electos; cuando menos lo pensaba, repito, se recibió del Gobierno general el nombramiento de Isio como gobernador chiquitin.

Y ahora me preguntareis:

—¿Y el elegido por el pueblo? ¿Para qué entonces sirven estas elecciones?

Isio también fué elegido por ese mismo pueblo, si bien en segundo lugar; y sobre los votos del pueblo están los informes del jefe de la provincia, de la Guardia civil y del Cura párroco, y la decisión de la Autoridad Superior.

VII