Algunas viejas ilocanas aseguran que el trueno no es mas que el ruido producido por el coche de Dios, cuando sale.

Los ilocanos atribuyen al relámpago la aparición del hongo.

Decir que fulano es «rayo» ó «víctima del rayo», es un insulto para los ilocanos y tagalos.

Las personas que por casualidad no mueran, al descargar cerca de ellos una chispa eléctrica y pierden por algunos momentos el conocimiento, dícese que solo han recibido el hedor del rayo.

—Es malo señalar con el dedo el arco-iris, pues el dedo se acortará.

—Si en el día de S. Lorenzo sopla un viento fuerte creen los ilocanos que el mártir de la parrilla está despierto, y en otro caso aseveran que está dormido.

—El fuego de San Telmo extravía á los caminantes. Aparece como si estuviese cerca y si nos aprocsimamos á él, creyendo que es luz de una casa, se aleja insensiblemente. Si en una noche nos extraviamos, debemos desnudarnos la camisa y luego volver á vestirla pero puesta revéz.

Con esto se evita el extravío, que según los ilocanos, es obra del diablo.

XVI.