Te casarás y acaso al otro dia
verás tu pecho de amargura lleno.
¿Qué quieres, hija mía?
si una capa de amor es ambrosía,
dos copas de placer son un veneno.
Sí; debéis creerme que todas las mujeres encuentran en las flores sus retratos; menos la prostituta y tan sólo ella, quien no halla en ellas un exacto simil de su vileza. Es más despreciable aún que las flores que despiden malos olores.
FIN