—Cuando canta la lagartija ó alutiit, como llaman en nuestra tierra, llegan visitas.
—Los ratones, cucarachas y otras alimañas, que los ilocanos encuentran en las urnas de imágenes sagradas, se cree que son juguetes de Dios. Por ésto, los simples temen matarlos.
—Los ilocanos cuídanse mucho de que ninguna rana vaya á echar huevos en las tinajas de agua de beber, porque dicen que se vuelve venenosa.
—Los indígenas dicen que los gallos (no gallinas) ponen algunas veces un huevo pequeño que contiene escorpion. Esta creencia está muy generalizada aún en Europa.
—Cuando la gallina ya acabó de empollar, la sacan con las crías de la pollinera y pellizcan á los presentes, á fin de que la gallina sea brava y pueda defender á sus crias de las aves de rapiña.
—Cuando en el crepúsculo vespertino los gallos se recogen en los árboles y uno de ellos canta y nadie le contesta, dicen que este gallo maldice á su dueño y suelen en Ilocos Norte matarle enseguida, á fin de que la maldición no llegue á cumplirse.
—En la citada provincia es creencia que el gallo que tararea bajito, maldice á sus dueños, así que, cuando sucede esto, le persiguen con un palo ó sin él á fin de que no prosiga.
Cuando el buho (kul-laao en ilocano), canta alrededor de la casa, indica que los que viven en ella están cercanos á enfermar.
—Cuando algún pájaro entra por el día en una casa, temen cogerle, creyendo que los que lo hicieran, enfermarían: lo único que hacen los que viven en la casa, es cuidar de ver en qué habitaciones entra, pues creen que el que habita en aquella, en donde penetre, morirá. Esta señal, dicen, es infalible, especialmente si son pajaritos.
—Cuando un pájaro pasa, casi tocándola, por encima de nuestra cabeza y vá á posarse á un árbol muerto, anuncia la próxima defunción de algún deudo.