Cuando una culebra llegue á tener proporciones extraordinarias, se dirije al mar acompañada de muchas más pequeñas, que van á despedirla, y ya en la playa, se vuelve la primera á las demás, las saluda con una inclinación de cabeza y luego se lanza al mar yendo á parar á la isla imaginaria de las culebras, á donde vá á morir. Dicen los ilocanos que una nave tocó en esta isla y la tripulación encontró muchos culebrones momificados ó convertidos en piedra ó madera.

Ya hemos visto que en Zambales hay un peñasco tradicional que tiene la forma de un horno.

Diz que un pueblo de Ilocos Norte por su excesivo orgullo fué tragado por las olas y convertido en el lago que hoy se conoce con el nombre de Nalbuan (tragado por el mar). Los habitantes eran tan vanidosos que cuando uno estrenaba algún vestido, todos los demás le imitaban. En castigo de Dios, sus habitantes se convirtieron en peces, por lo cual, segun la conseja, los que se hallan en dicho lago se ven con aretes. La maldición divina es causa de que sea completamente inútil, y se han frustrado todos los exfuerzos de los Gobernadores de aquella provincia para convertirlo en puerto, uniéndolo con la mar por medio de un canal.

Una campana de la iglesia de San Francisco de Manila fué hallada flotando en la bahía de esta ciudad, y todas las órdenes religiosas hicieron grandes exfuerzos para sacarla á tierra; pero no lo consiguieron por su gran peso á pesar de su pequeñez y sólo cuando fueron los PP. Menores se dejó llevar con admirable facilidad. Según la conseja, esta campana suena, sin tocarla.

En el mar, no muy lejos del Corregidor, según el vulgo, se suelen ver dentro del agua algunos edificios encantados ó de hadas, que detienen los buques, si no se les arroja algún tributo de morisqueta ó arroz cocido.

El arco-iris, si aparece en Oriente, es señal de que no prosigue la lluvia que haya empezado á caer ó amaga; si en Occidente, anuncia temporal; y si alrededor de la luna, predice vientos secos.

El viento, según los ilocanos, nace de ciertos cañaverales solitarios del Abra.

La rosa de vientos de los ilocanos se reduce á los puntos cardinales, ó sean: Amián (viento del Norte), Puyupuy ó Laud (Oeste), Abagat (Sur), y Dugudug ó Daya ó sea el que se cree proceder de la Bocana del Abra, llevando fiebres en sus alas.

Es más completa la siguiente de los tagalos, que he formado en Manila, y supongo haber dejado de recoger algunos datos.