—Los gallos en llegando á viejo, ó estando siete años en alguna casa pone un huevo del que nace cierto lagarto verde que mata al dueño de la casa; ó una serpiente que si mira primero al dueño, éste morirá; pero si se adelanta en mirarla, ella es la que fina, según los portugueses[31] y franceses[32]. Del huevo nace el basilisco, según los italianos[33] é ingleses[34], y también en el centro de Europa[35]. El P. Feijóo dice que «es verdad que el gallo, en su última vejez, pone un huevo.» Los gallegos é ilocanos están acordes en que es un escorpión el contenido del huevo.

—En Castilla como en Ilocos, se tiran los dientes caidos al tejado, para que nazcan otros.

—Según las andaluzas, las cualidades personales del sacerdote que bautiza, han de influir en la suerte del bautizado. Algo de esto creen las ilocanas; pero atribuyen especialmente á la madrina ó padrino esa influencia.

—Los ilocanos creen en la superstición madrileña de que si el niño enferma, cuando esté próximo á morirse, debe recibir la bendición de su madrina, pues si no, sufrirá mucho; y que todo niño que fallece, guarda una silla en el cielo á su madrina.

—Si al recibir el agua del bautismo, la criatura llora, será impresionable, y si no, será de temple sufrido, segun los andaluces; y al decir de los ilocanos llegará á grande ó morirá, según haya llorado ó no.

—Las nubes bajan al mar para recojer agua.

—En mi citado trabajo El Diablo en Filipinas, se menciona un caso de un temporal producido por el demonio, lo cual recuerda los nubeiros de Asturias.

—Los castellanos y tagalos dicen que los gatos son muy duros para morir, porque tienen siete vidas. Según los ilocanos son nueve las vidas del gato.

—Los andaluces untan con aceite los piés del gato, que desean trasladar de una casa á otra, para que de ésta no se escape. Los ilocanos lo meten en un saco para conseguir el mismo objeto.

—Es señal de viento correr mucho los gatos, dicen los gallegos, y los filipinos sustituyen por dichos animales las cucarachas.