—Para que las visitas no se prolonguen mucho, los ilocanos ponen sal en sus sillas (las de las visitas). Los españoles colocan una escoba puesta verticalmente, detrás de la puerta; los portugueses un zapato ó banco en el mismo sitio, ó echan sal á la lumbre.
—Es creencia vulgar en la Península que algunas personas, nacidas con privilegios especiales, tienen en la niña del ojo singulares figuras. Los ilocanos creen que los asesinos tienen una niña del ojo puesta al revés, esto es, cabeza abajo y piés arriba.
—«Estirándose mucho, cuando se duerme, crece el cuerpo» dicen los castellanos. Los ilocanos creen crecer siempre que se estiren.
—«Por cada cana que se arranque de la cabeza salen siete,» así aseguran los castellanos. Los ilocanos también aseguran que si se arrancan las canas, se multiplican.
El que se baña ron agua de Mayo, se le curarán los sarpullidos[36], dicen los ilocanos. Los andaluces creen que el agua de Mayo hace crecer el cabello, por eso los muchachos de aquellas provincias cuando atraviesan la calle, van descubiertos para que la lluvia les moje el cabello, cantando á la vez estos versos.
Agua de Mayo
Crece el pelo:
¿Quién te lo ha dicho,
Mis dos luceros?
—En viernes te cortarás las uñas para que no tengas dolor de muelas. Así se dice en España; pero los ilocanos y tagalos cuentan que es malo cortarlas en ese dia, porque «está el diablo cortándoselas tambien,» añaden los portugueses.