—La bruja, tal como la pinta el citado Arivau, es ni más ni menos que mangkukulam de los tagalos, tambien muger que tiene pacto con el demonio, y si apaleamos á los que ataque invisiblemente, ella es la que sufre los golpes, como ocurriera al zapito le la conseja asturiana.
Pero en Ilocos llaman bruja á un ser fabuloso, muy parecido al asuang de los demás filipinos, el cual, como la bruja de los españoles, tiene horror á la sal, y vaga por la noche desde las doce ó antes.
—En Inglaterra, España y este archipiélago, los ahullidos de perro anuncian muertes ú otras desgracias.
—Don José Perez Ballesteros en el Folk-Lore gallego escribe:—«En Filipinas comer en un plato en el que haya comido un perro chino, quita el ahogo ó fatiga.» No he oido confirmada esta noticia.
—En Ilocos, como en la Península, está muy generalizada la creencia de que S. Antonio de Padua hace aparecer los objetos perdidos, por lo que los ilocanos encienden á él velas, cuando desean encontrar alguna cosa.
—Los Katatao-an se aparecen á veces en forma de sudarios extendidos en los campos, lo cual recuerda á las Xanas ó lavanderas nocturnas.
—Cuando son muy agudos los cuernos de la luna nueva, predicen desgracias.
—Se lava la cara el sol, cuando llueve, brillando éste.