El martes santo, procesión.

El miércoles empiezan las Tinieblas, en que hay necesidad de colocar vigilantes en las puertas de la Iglesia, para que los muchachos no introduzcan piedras con que golpear los confesionarios y bancos.

El jueves santo, después de las ceremonias del día, ya no suena la campana hasta el sábado sino la matraca, á no ser á las tres de la tarde del viernes, en que toca á muerto. Por la noche, procesión. El jueves y viernes santo, se establece el mercado en la plaza de la Catedral de Vigan. Todo el día, bajo un sol que abrasa, no cesa, la gente de recorrer los pasos rezando las estaciones en una plaza de la Iglesia, lo que también hacen otros dentro de ésta.

El viernes santo, además de las ceremonias rituales, suele haber en Vigan sermón de Siete Palabras, si hay quien paga predicador. Por la noche procesión, á la que asisten vestidas de luto entre otros, las solteras de buena familia, las cuales sólo se ven en esta procesión y en la de las hijas de María.

—En viernes santo se dejan cazar fácilmente y abundan venados y javalíes en los bosques.

—Los tagalos creen que es malo meter ruido y correr, porque se mueve la cabeza del Señor.

El sábado santo, al echarse al vuelo las campanas, los ilocanos sacuden los árboles y plantas, para que sean lozanos.

El Domingo de Pascua, el pasabét ó encuentro tiene lugar en una plaza de la ciudad bajo, un arco triunfal, del que desciende un ángel que quita á la Virgen el velo de luto.

Y á la retirada, se quema á Judas en efigie ó sea un figurón relleno de bombas.

—S. José es patron de los casados y de los moribundos.