El bitin, que así se llama, remeda mal la forma de un arco triunfal, y tanto éste como la fachada del altar suelen adornarse con follaje ó tela blanca abullonada, con banderolas y otros trapos encarnados.
Se procuran una ó dos bandas de música, y naturalmente la hija del que costea los gastos, ha de ser la heroina de la fiesta y representará en la procesión el papel de Sta. Elena. Y si no es presentable ó bonita que digamos, se busca alguna que lo sea. La tarde señalada se reunen una docena, ó más, de jóvenes y jovencitas bien ataviadas con flores en la cabellera. La Elena es la mejor vestida y ostenta un largo velo blanco á guisa de manto real con una diadema en la cabeza, y lleva en las manos una Cruz. A su lado vá el Rey Constantino, que representa un muchacho vestido de capitán general con una corona y manto, y el obispo S. Macario resucitado en otro mocosuelo, con su mitra, báculo y todo. Van precedidos de dos filas de alumbrantes, los arrapiezos del vecindario, llevando faroles de papel; siguen luego lindas muchachas, y cierra la comitiva una banda de música. Después de la procesión, las invitadas toman la cena, á veces se canta y baila; pero el principal motivo de los regocijos es la repartición de los comestibles de la enramada. Cuando tocan á ello, una turba de rapazuelos la asalta y allí fué Arcadia: ¡qué de gritería y de arrebatiñas y de pisotones! Ya aquella tiembla con la acometida, y con el peso de tantos que se esfuerzan en arrancar los objetos, el Bitin vacila,… y se hunde aplastando á los hambrientos que estan debajo. Sin embargo, el hundimiento no ha causado ninguna desgracia, y la algazara, en vez de cesar, sube de punto. Y los musiqueros, casi reventando de tanto soplar y soplar, completan la animación. A todo ésto, aumentad los efectos de aquella olla, de que hablamos anteriormente, al reventar delante del altar, y los chillidos de los animales colgados.
Y como cualquier hijo de vecino puede hacer su Cruz de Mayo, casi todas las noches se vé en las calles de Manila procesiones de esta clase, hasta Agosto, y es natural que según los recursos de cada cual, lo celebre con mayor ó menor lujo. Y á veces representan en plena calle un simulacro de la Invención de la Sta. Cruz y declaman en tagalo la Elena, Constantino y el Obispo, cavando en varios puntos para encontrarla, y cuando hallan las de los tres crucificados en el Calvario, las acercan á una señora que finge estar enferma, y sana momentáneamente al darse con la verdadera del Redentor. Es el tibag que llaman.
En Ilocos no se conocen estas procesiones, y en Vigan la Invención se celebra en la capilla del cementerio con un novenario y procesión.
XXVI
CORPUS.—FESTIVIDAD BE VARIOS SANTOS.—KIRING.
Corpus. La procesión recorre el pátio ó la plaza de la Iglesia. Las calles del trayecto se entoldan con velas de buque ú otras telas, y en cuatro, esquinas se levantan altares.
24 de Junio. En el día de S. Juan Bautista, los ilocanos se creen con perfecto derecho para bañar á cualquier transeunte, por lo cual uno que va bien vestido ó sudando ó enfermo, suele recibir sin consideración una mojadura cuando menos lo piensa, y bueno si es con agua pura.
Este día bajan al río á bañarse y allí por distracción se echan mútuamente agua en la cara con una sola mano y lo hacen con tanta destreza, que seguramente se ahogaría alguno de los contendientes, si no pusiese piés en polvorosa el menos hábil.