Las solteras son ariscas con los jóvenes.

Tienen las mujeres cierta superioridad moral sobre los hombres; pero en Ilocos no ocurre lo que en las provincias tagalas, donde á veces la mujer es la que alimenta al esposo. Allí las mujeres se ocupan en labores domésticas y suaves; siembran, siegan, riegan los sembrados, cargan palay y legumbres, que llevan á vender al mercado.

Las ilocanas son buenas tegedoras y es sabida de todos la buena fama de sus trabajos, especialmente las mantas peludas y los cortes de guingon, que se recomiendan para la indumentaria militar. Pero sus telas son algo caras, porque no teniendo más que malos telares, emplean mucho tiempo en teger.

II

PREÑEZ Y PARTO

Los ilocanos no conocen el asuang, pesadilla de las tagalas preñadas.

Cuando las mugeres de los principales entran en el noveno mes de su embarazo, frecuentan tomar baños y purgas, para que se refresque el feto y no muera: y para facilitar el parto.

Las viejas prohiben á las embarazadas meter leñas en el fogon, porque si equivocan la manera, metiendo la parte del tronco antes que la de la punta, la criatura nacerá de pié.

Cuando se sienten los primeros síntomas del parto, mandan por una comadrona ó comadron. Las de la clase superior necesitan uno de cada sexo: el varón sirve solo para empujar el feto, de modo que ya fuera éste, se le puede despedir; la comadrona recibe la criatura, la limpia …. en fin, es la que asiste á la parida durante el puerperio.