La casualidad de estar viajando por la Isla Mr. Eduardo Laplante me proporcionó la adquisicion de su amistad, y persuadido de su decidida aficion al noble y bello arte de la pintura, me alborocé de hallarle en mi camino y proponerle que tomase las vistas de mis ingenios, lo que aceptó con agrado. Al ver la facilidad, gusto y exactitud del dibujo y sus no comunes conocimientos generales de nuestra agricultura, hablamos de lo conveniente que seria una obra en donde figurasen las fincas principales de Cuba y por este medio dar á conocer los adelantos y esfuerzos que impenden los agricultores para seguir la marcha universal del progreso y generalizar esos conocimientos en un pais en el cual parte de sus habitantes tiene tan poca aficion á viajar, séase por los malos caminos que, gracias al celo del Gobierno, de la ilustrada Junta de Fomento y de los buenos patricios, van desapareciendo con los vapores y ferro-carriles, ó por el amor que nos inspira la localidad donde nacimos y pasamos los primeros dias de la infancia, donde existen nuestros intereses, donde se nos ofrecen, en fin, las mas dulces reminicencias.
Siendo este el primer libro en su género que se dá á luz en nuestra fértil Antilla, fuera presuncion creer que habiamos de llenar cumplidamente el objeto á que tienden nuestros trabajos. Conocemos nuestras débiles fuerzas y solo el fuego sagrado del entusiasmo pátrio que arde en nuestros pechos nos dá valor para presentarnos al público, guiados por la creencia de que estamos en el deber imprescindible de hacer algo, esforzándonos y trabajando segun las escasas facultades con que el ser Supremo nos dotara, para promover por los medios posibles las mejoras y reformas necesarias al bien de la comunidad. Tambien hemos confiado en la bondadosa cooperacion de los inteligentes hacendados que nos han franqueado sus fincas con la mayor hospitalidad y facilitado apuntes de suma importancia para los textos, con un interés ardiente que en todos hemos notado por la felicidad de esta tierra querida.
Demasiado extenso ya este preámbulo, parécenos justo entrar de lleno en la materia que pensamos tratar, impetrando ántes la benevolencia de nuestros lectores.
Desde los tiempos mas remotos la agricultura se ha reconocido como la madre de todas las industrias. "No hay profesion, dice Liebig, que se pueda comparar en importancia con la agricultura: á ella le pertenece la produccion del alimento para el hombre y los animales; de ella depende la prosperidad de toda la especie humana, las riquezas de los Estados y el acrecentamiento del comercio. "La tierra no solo paga con usura al cultivador con el precio de los frutos que recoge, sino que le presta y comunica fuerzas, salud y vigor para resistir á sus duras faenas. ¡Obra de la Providencia Divina que vela incesantemente y cuida con particular esmero de los que al bien de la humanidad, bajo cualquier respecto, se consagran!
Si los descendientes de Rómulo y Remo, fundadores del pueblo romano, hubieran dejado á sus agricultores solo tributar adoracion á Flora y Pomona y no al fruto del botin, tal vez, la discordia civil no se hubiese entronizado derribando los altares de la Patria y no hubiese levantado sobre sus ruinas el sólio de Calígula, Tiberio, Neron y Vitelio. La época mas floreciente de la república romana fué cuando se dispensaban las distinciones y alabanzas mas honrosas á los que se ocupaban en esta industria, en cuyo tiempo sobresalieron gran número de escritores célebres como Varron, Palladio, Caton, Plinio, Culumela &. &. Los egipcios adoraban á Osiris por ser el primero que les enseñó á labrar la tierra y al buey Apis por los servicios que les prestaba. Los griegos veneraban á Céres por que fué la diosa que inventó la agricultura. Los chinos veneran aun la memoria de Confucio (Con-Ju-Yre) no solo por haberles predicado benevolencia universal, justicia, virtud y honradez, sino por que les hizo conocer la importancia de la agricultura para su felicidad. Los cartagineses llevaron sobre las demas naciones contemporáneas el arte al mas alto grado de perfeccion. Culumela nos hace saber que Mayo, uno de los generales mas esclarecidos, escribió veinte y ocho libros sobre esta materia y que fueron traducidos al latin por órden expresa del senado Romano. Heroid, escritor griego contemporáneo de Homero, nos habla del arado que los antiguos romanos veneraban. Plinio refiere que el abono fué invencion del rey griego Augeas, y Virgilio el cantor inmortal de los amores de Dido, aconseja el riego. Sabido es en nuestros dias ó séase en la era positiva de la agronomia, el estado fabuloso de prosperidad á que han llegado las naciones con el sistema del cultivo alternante y el apoyo que le ha prestado la ciencia moderna con la Geologia, Mineralogia, Botánica, Quimica, Fisiologia vegetal ó Filosófia natural.
Inglaterra, Francia, Alemania, Prusia y los Estados-Unidos gastan millones en adelantar su agricultura y sus razas de animales con sus granjas y establecimientos modelos. En Meltray, Petitbourg y en Jonkrlant se moralizan cultivando la tierra jóvenes que delinquieron; en Montbellet reciben la instruccion agricola á que mas tarde han de deber sus medios de existencia centenares de niños huérfanos, y hasta de los dementes saca partido en Bicétre la administracion de hospicios de Paris. Por todas partes vemos asociaciones é institutos de agricultura representados por sus órganos y periódicos baratos para propagar los conocimientos.
Seria ageno de los estrechos límites de esta publicacion entrar detalladamente en la historia cronológica ó natural de la caña, sus cualidades y principios constitutivos, climas, estaciones que le convienen, modo de arar el terreno y cultivarlo, abonos, riegos que le son útiles ó nocívos; lo mismo que de la elaboracion del azúcar, maquinaria, constitucion del guarapo, procedimientos de defecacion, evaporacion, concentracion, granulacion y purga. Estas son materias para obras de mayor extencion y así solo nos limitaremos por las notas que hemos tomado de cada finca á dar algunas noticias interesantes, hacer un breve análisis de todo y enseñar prácticamente el modo de operar, los terrenos en que prospera con mas ventaja la caña y los trenes para la elaboracion que están actualmente en uso en la Isla.
Segun los autores que hemos leido, el escritor mas antiguo que nos habla del azúcar es Theophrates, que dice se tenian tres medios de sacar miel y el último expresa ser el de la caña. En la Sagrada Escritura solo encontramos que el sabio Isaias en sus Profecías, cap. 43,, v. 24,, dice á los Gentiles: "No me compraste caña dulce por plata". Scoffer manifiesta que en el antiguo Egipto, Fenicia y la India tampoco se hace mencion de ella y que no se encontró en su camino por Arabia ese artículo como comercial hasta el siglo XI. Si confiamos en el testimonio de Strabon en su historia de las Indias, creeremos que Nearco, almirante de Alejandro el Grande, como 300 años ántes de Cristo, no solo vió la caña, sino que sabia que de ella se extraía el azúcar.
Mr. Eduardo Wray cree, sin embargo de que los chinos afirman que el azúcar se ha hecho de la caña en China sobre 3.000 años ántes de la citada época, y de concederle un innegable derecho á una respetable antigüedad en su fabricacion, que de la India y no de la China es de donde la caña de azúcar emana. No es esta la opinion del sábio Humboldt que está en la persuasion de que, por las pinturas que ha visto en las antiguas porcelanas de China representando los diversos trabajos de elaboracion del azúcar, el origen de esta manufactura debe referirse en dicho Imperio á una época muy remota y quizas inmemorial.
Dioscórides en el siglo I. muy claramente dice que una clase de miel se encontraba en la caña; que crecia en las Indias y en la Arabia Feliz, Séneca y Lucano, que vivieron en tiempo de Neron, y despues Plinio se refieren á la azúcar de la caña con la advertencia de que solo se empleaba en la medicina.