VI

Por los que hacen ostentación de lo superfluo cuando lo más preciso escasea, se dijo: «Gran tocado y chico recado». Nuestra vanidad de hidalgos ha cambiado los términos, y ahora, con el monumental evacuatorio de la Puerta del Sol, bien puede decirse de nosotros lo contrario: «Chico tocado y gran recado», con la significación que la palabra recado tiene en Andalucía.

Si las preciosas ridiculizadas por Molière poetizaban, denominando Le superflú de la boisson, á lo que tiene más bajo nombre, los madrileños hemos puesto una superfluidad al servicio de esas superfluidades.

El suntuoso evacuatorio vendrá á ser, como el mondadientes paseado por aquellos hidalgos del siglo xvii: más para engañar la curiosidad ajena que el estómago propio.

Todo quiere principio, y bueno es empezar por algo, aunque se empiece por el final; como en este caso se ha procedido, en el orden de las funciones digestivas.

Lo que no me parece tan bien es el emplazamiento; pues si Madrid es el centro de España y la Puerta del Sol el centro oficial de Madrid y de ella ha venido á ser ornamento principal, con perjuicio del ministerio de la Gobernación, ese precioso evacuatorio, véase lo que viene á ser el centro de España. Esperemos que no haya confusión en tiempos de elecciones y cada asunto se despache en su departamento adecuado.


Un periódico de París, en cariñoso saludo de despedida á Mlle. Sorel, la pronostica un gran triunfo entre nosotros y nos dice de paso que, gracias á la bella socia de la Comedia Francesa, podremos aquí admirar esos monumentos de la literatura francesa que son: Demi-monde, Antony, L'Aventuriere, etc.