De ayer por la tarde fué cuando D. José Valero representaba el Antony, de Dumas padre, y también de hoy por la mañana cuando la Virginia Marini, en italiano, y María Tubau con Emilio Mario y Sánchez de León, en castellano, nos dieron á conocer el Demi-monde, de Dumas hijo. En cuanto á L'Aventuriere, representada en el teatro de la Comedia, de Madrid, por Coquelin, admirable de todo punto en el papel de D. Aníbal, el rufianesco hermano de doña Clorinda, había sido representada muchos años antes, en excelente traducción, no recuerdo ahora si de doña Gertrudis Gómez de Avellaneda ó de doña Carolina Coronado. De modo que si no es por mademoiselle Sorel, nos quedamos tan ignorantes.

Algo hubiera ganado la distinguida actriz con seguir cultivando nuestra ignorancia y dejarnos la impresión de su elegante silueta en la favorable y lejana irrealidad de las postales y de las cajas de cerillas, poetizada por ese encanto en que París envuelve á sus artistas, siempre hermosas, siempre jóvenes, siempre espirituales, siempre vestidas de armiños y de encajes, siempre cubiertas de perlas y diamantes... ¡Oh presencia, presencia, destructora de encantos! Ayer fué la Cleo de Merode, hoy es la Sorel... Los adolescentes ilusionados que os vieron de cerca, ya no volverán á extasiarse ante las postales y las cajas de cerillas. ¡Oh princesas lejanas, como la de Rostand! ¿Por qué os acercasteis nunca para decirnos que no sois como érais?


Los tripulantes de un barco, en mares de Australia, han presenciado la más descomunal batalla imaginable. Treinta y seis ballenas machos luchando por una sola hembra, Elena de esta Iliada entre cetáceos. Ya no es sólo por las calles de Madrid por donde no puede andar una señora sola. Cierto que los batalladores cetáceos tenían en su disculpa la enorme desproporción entre el género masculino y el femenino. ¡Treinta y seis para una! ¡Pobre ballena, que no encontraría en tal apuro ni á un pez espada para defenderla!

Este suceso es el que ha determinado, sin duda, la formación de una Liga contra la pornografía. Todos los días no puede uno hacerse cargo de todo; así es que cada cuatro ó cinco años nos hacemos cargo de una cosa. Ahora que va decayendo la pornografía, conseguiremos que vuelva á tomar incremento con dedicarnos á combatirla.

Parece ser que el medio indicado es el sport. ¿De veras? ¿No será el exceso de sport y el de los ejercicios físicos lo que haya embotado las inteligencias para goces más espirituales y más artísticos? Adviértase quiénes son los que gozan en el teatro con las groserías y las marranadas; no son los que han leído á Ibsen: suelen ser los que se aburren con la representación de cualquier obra de verdadero arte. ¿Quiénes son los que leen las novelas pornográficas? Los que no leen ninguna otra, porque nada dice á su inteligencia.

Bueno está fortalecer los músculos; pero no estará de más fortalecer el cerebro. Un error lamentable de educación tiende á suprimir todo esfuerzo mental en el estudio, ya nadie quiere calentarse la cabeza; queremos que todo sea agradable, fácil, ligero; ya todo el lata para el vaporoso cerebro moderno.

Es preciso que la inteligencia tenga también su gimnasia; porque si durante todo el día no hemos hecho más que correr, saltar y darnos de puñetazos, ¿cómo vamos á entender por la noche La vida es sueño mejor que unas canciones por todo lo bajo y un garrotín por todo lo alto?