—¡Es una España de fantasía!—dicen.—No; la de fantasía es la otra.
Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua á Lagartijo, y celebraría con toda el alma que se llegara á su realización.
Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del remordimiento, como la sombra de Banguo en el festín de Macbeth.
Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse.
Ante la estatua de Lagartijo se caería en la cuenta: ó de las muchas que faltan, ó de que sobran todas.
NOTAS:
[1] Discurso leído en la fiesta que dió el Mundo Gráfico á beneficio de los soldados heridos en campaña.
[2] Leído en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los pájaros.
[3] Leído en una función á beneficio del Montepío para médicos.