De sobremesa
I
Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco España ha sido lo más brillante en esta semana pasada.
¡Un barco de guerra magnífico! La consideración de la cantidad pudiera entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano.
Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso más relumbrón que lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en tanto el saber que muy pronto la Transatlántica Española contará con dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades de los mejores transatlánticos ingleses y alemanes.
Como en España todo se hace cuestión de ideas, por lo mismo que nos tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compañía Transatlántica Española es uno de los tópicos anticlericales.
Aquí, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace programa de partido y poco menos que dogma católico. D. Alejandro Pidal ya comprometió á la Divina Providencia en el hallazgo.