El perro está ya bastante civilizado. Volverle á la jaula es un peligro. Podría volver á sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental.

Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho más que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar contagiado del todo. Muley Hafid parecía más fiero y hoy está hecho un falderillo. Dentro de poco también estará en París en su buena jaula y ¡tan contento!


XV

Voces de gesta ha aparecido en las librerías antes de ser representada en Madrid. Esto indica en cuánto más estima Valle-Inclán el juicio reposado del lector que la emoción arrancada al público, por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen más de lo artificioso que de lo artístico; otras, con los recursos del arte escénico: brillantez de la interpretación ó del decorado.

Son muy pocas las obras dramáticas que, como esta admirable tragedia de Valle-Inclán, pueden permitirse el lujo de su desnudez artística al presentarse sin engaños teatrales.

Al escribir estas líneas ignoro la opinión del público de teatro. Importa poco. Obras como Voces de gesta están sobre el público, y su probable fracaso demostraría, una vez más, que hay un nivel medio del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el público del estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura. No me atrevería á decir lo mismo del público en los días de abono aristocrático.

Voces de gesta es obra redentora. Ella sola se basta á redimir de muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar á un empresario: «No dirán que no se hace Arte.» Y sirve para disculparle cuando no lo hace: «Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero.»

Por desgracia, los empresarios tienen razón... mientras el público se obstine en dársela.