De cualquier modo, hay mucho que agradecer á los que así arriesgan su dinero en el órgano, anticipándose á la función.
El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero de raza es poco productivo; suele viajar á pie y sin dinero. Al viajero snob, que es el más provechoso, hay que atraerle con mucho mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gótica, las ruinas de un castillo son admirables después de una buena comida en un buen hotel. Tan admirables, que algún viajero que sólo venía por admirar la catedral ó las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver á un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de Velázquez compensa de una mala fonda, también es verdad que una buena fonda compensa de no ver el cuadro.
XXVII
A los que se inquietan por mis obras futuras, á los que suponen mi entrada en la Academia como una abdicación de mi independencia, puedo asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegaré nunca; ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden á un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han servido de provechosa enseñanza.
Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he visto precisado á comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar sobre nuestro estómago mucho más que jurar sobre nuestra conciencia; pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de Romeo y Julieta, hubiera dicho: «Mi necesidad es la que delinque; no mi conciencia.»
De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos, es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece más fija, más determinada; parece que á todos los creyentes había de unificar en una misma acción, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la vida contemplativa; otros, se consagran á obras de caridad con fervor activísimo; otros, á la propaganda batalladora; todos creen seguir una idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazón. Lo mismo en Arte; si por ideas escribiéramos, diríamos siempre lo mismo y diríamos una misma tontería siempre. Que nuestro arte sea espontáneo, como juego de niños, expresión de vida y de fuerza y de natural esparcimiento; después, nuestro arte, como los juegos también, irá ordenándose con cierto ritmo, y lo que fué primero actividad será luego belleza y al fin será bondad.
¿No habrá sido así la creación, como una obra de arte, como un juego de niños; expresión de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el «Tamas», «Rajas» y «Gattva» de la Teosofía india, en que Dios dice al hombre: «Tú eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido de ti y tú eres mi vehículo, hasta el día ¡sea con nosotros! en que volverás á ser yo mismo y los demás tú mismo y yo.»