me otorgo como premio, mas no como merced;

exijo, si soy fuego, que me busquéis con frío,

y quiero, si soy agua, que me busquéis con sed.


Irá para tres años, día más, día menos, que empecé á escribir estas charlas de Sobremesa. Muy agradecido á mis lectores, muy agradecido á la dirección de este periódico, creo que ha llegado, con el año nuevo, ocasión de despedirme por algún tiempo, no sin sentimiento por mi parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz.

Renovarse ó morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda renovarse á su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar á los lectores. A mí me conviene descanso, y á vosotros variedad.


XXXV

Desde Algeciras.—Algeciras es una minúscula Cosmópolis. Picaresca, linda andaluza de todos festejada, á quien nadie pregunta por su abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta.