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El aristocrático público que asiste á las representaciones de Tina de Lorenzo, en el teatro de la Comedia, no suele acudir hasta hora muy avanzada de la noche. En este tiempo se prolonga el paseo, se come tarde... Si alguna vez veis llegar presurosos, á las nueve en punto, coches y automóviles, y al levantarse el telón, veis el teatro lleno, podéis asegurar á qué género pertenece la comedia representada: es una obra verde. Ahora sí, es preciso que la verdura sea alegre; que dé que reir y no dé en qué pensar. Entre «La Sfumatura» y «La Donna Nuda», no hay comparación posible.
En los turnos blancos triunfan Feuillet y Ohnet, más blancos que la nieve. ¡Señor! ¡Y á mí que no hay nada que me parezca tan inmoral como la tontería!
Por fortuna, las preciosas niñas abonadas tienen cara de estar pensando en otra cosa. Y las mamás también, rejuvenecidas por los recuerdos del «Romanzo d'un giovane povero»... ¡Recuerdos y esperanzas de vida! La moral llama al orden desde el proscenio, con severa campanilla. Por la sala, la vida agita sus cascabeles que suenan á risas.
XIV
Á las naturales bromas, inspiradas por la natural desconfianza en la aplicación de tanta y tanta pragmática como diluvia sobre madrileñas cabezas—porque en provincias, ríanse ustedes de cierres á hora fija, descansos dominicales, etc., etc.,—responden los ministerialísimos, con atribuirlas á «críticos de café». Y en esa frase ponen todo el desprecio que les inspiran los cuatro madrileños gatos que, á falta de una tertulia ministerial, donde tomarlo de gorra, van á tomar un café al café, con gotas de censura á la infalible política que nos gobierna.