Magnífico instrumental, excelentes músicos, dirección entusiasta. El maestro Villa nada tiene que envidiar á los directores alemanes en precisión y en claridad, con algo que no estorba nunca, el calor y la sangre de la tierra. Como aquí trabaja uno por cada veinte que no hacen nada, ese uno trabaja por los veinte: gracias á eso vamos tirando. El maestro Villa es de los que trabajan.

La banda madrileña, que desde hoy será orgullo de este pueblo, el del gracioso andar de sus mujeres, aprendido al són de músicas callejeras, tuvo un digno comienzo; saludar con la marcha de infantes á la madrileñísima infanta Doña Isabel. Después... ¿hubo alguien que pensara en lo que puede costar la banda? ¡Poder soberano del arte! Al salir del concierto, nos parecía que los faroles de la villa alumbraban con mayor claridad y que las calles estaban mas limpias y mejor cuidadas.

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Moritz I es un chimpancé de los que alegran la vida á un «darwinista». ¡Que ocasión para un sabio aspirante á Menelao científico! como el gracioso doctor de «Las tardes del Sanatorio».

Pero no hay que olvidar á los de casa por los de fuera. ¿Ustedes no conocen á la Nena, chimpancé hembra, residente en nuestra Casa de fieras del Retiro? Nada tiene que envidiar á Moritz I, ni á Cónsul I y II, ni á la mismísima Eva mona, de la que, acaso, todos descendemos. Nena es una verdadera monada; posee todas las virtudes femeninas y una más, la de vestirse con muy poco y no llevar sombrero. Tiene adoración por el encargado de cuidarla, es cariñosa con los niños, rara condición en monos y en institutrices; sus gracias son muchas y no profesionales, ni enseñadas, sino de lo más espontáneo é instintivo. No debe avergonzarnos nuestro origen. Yo no creo á Nena capaz de ir á sonsacar á ningún mono Adán con la manzana. Nena se la hubiera comido ella sola.


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