Ecos del veraneo. En la terraza de un casino.

Se habla de una señora casada, que se permite los más variados y escandalosos coqueteos con unos y con otros.

—Está dando mucho que hablar—dice una amiga.

—Pues hace muy mal—dice otra.—Porque ella no tiene posición.


XXVIII

Peligroso sistema es el de algunos predicadores y moralistas, que para llevarnos después con mayor fuerza al aborrecimiento de vicios y pecados, van puntualizándolos y describiéndolos primeramente, con tal viveza de colorido, que tal vez cuando llega la ducha fría de la moraleja, anda ya el mismo demonio desatado por nuestra imaginación, impresionada por la primera parte del discurso, más pintoresca y amena que la segunda. Sabido es que de cien lectores de la Divina Comedia, noventa y nueve no pasan más adelante del Infierno, y si algunos pasan del Purgatorio, pocos son los que llegan al Paraíso.